FIB 2016
Homeland

Homeland

6.8
Publicado el 22.12.15

Estado sentimental: en una relación complicada.

Que levante la mano el que no haya desarrollado una relación un tanto complicada con ‘Homeland’ a lo largo de estos cinco años. Del enganche total de su primera entrega, al desplome de sus siguientes temporadas y el repunte a la desesperada de estos dos últimos años. Si lo nuestro con esta serie fuera matrimonio, hace tiempo que estaríamos dejándonos un dineral en terapia de pareja. 

Pero por mucho que nos quejemos, la verdad es que Alex Gansa (su showrunner) y el resto de titiriteros detrás de ‘Homeland’, han conseguido arrastrarnos a sus historias año tras año.  Cuando ya estábamos a punto de tirar la toalla y no dábamos un duro por Carrie, consiguieron engatusarnos con su cuarta temporada. Y este año, cuando llegábamos a esos primeros capítulos de la quinta entrega más por inercia que por interés entusiasta, van y se sacan de la manga a Miranda Otto, magnífica y maligna, clavándolo dentro de un juego de traiciones y agentes dobles afinado con maestría para atraparnos completamente.

Y eso que por el camino se han quedado tantas oportunidades desaprovechadas para tomarle el pulso a nuestro tiempo con ese emplazamiento europeo tan oportuno, y ese telón de fondo que es ISIS.  Aun así, siempre nos quedará Carrie, cuyo personaje puede que no haya estado nunca tan bien retratado ni haya sido tan consistente. Por fin (y ya era hora), sus  guionistas se han propuesto dejar de jugar las cartas de su trastorno mental como en anteriores temporadas, es decir, como quien echa de comer a los patos porque no hay nada mejor que hacer.

Carrie, dentro de lo que cabría esperar, está más centrada, y ‘Homeland’ también. El truco del agente doble puede no haber sido especialmente original, pero vaya si ha funcionado. Aunque en sus últimos dos capítulos tuviéramos que contemplar impotentes como ese globo que tantas alegrías nos había dado se desinflaba por momentos.

Tampoco nos sorprendemos, después de todo, ‘Homeland’ es especialista en perder el pulso cuando más firme ha de permanecer el timón. Como desde hace años, su final tiene más de epílogo que de explosivo, rematando aquí y allá todos esos hilos que se han ido quedando sueltos. Con tranquilidad, casi con parsimonia, Carrie y compañía recogen lo plantado durante el resto de sus capítulos y dedican sus últimos minutos en preguntarnos, no tan sutilmente, si estamos dispuestos a volver a su mundo una vez más.

Y, ¿qué contestarles? De momento, nuestra complicada relación con la serie sólo nos da para un aplastante y rotundo: “a lo mejor”. Que después de cinco años de tormentosa relación, tampoco está tan mal.

 

 

COMENTARIOS
Tu nota: ( opcional )  
   
 
Numerocero ©. 2011-2017