FIB 2016
Julia Holter

Julia Holter

9.0
Publicado el 28.09.15

Resulta conveniente remarcar que Julia Holter estudió en CalArts, porque si ahora hay una artista que lleva al extremo eso del art-pop y con mejores resultados, es la californiana, adelantando por la derecha a Joanna Newsom en su lustro de barbecho en el que la angelina ha editado cuatro álbumes de estudio y ha colaborado con Nite Jewel y su idolatrada Linda Perhacs. Aunque a diferencia de Newsom, ella ha tenido un enfoque mucho más experimental desde sus inicios. Su estreno en largo estaba inspirado en ‘Hipólito’ de Eurípides, su continuación, esa obra maestra titulada ‘Ekstasis’, lidiaba con la poesía moderna a la vez que reivindicaba a su manera el legado new age (no extraña que Jean-Michel Jarre la haya llamado para su disco de 2016) y en 2013 llegó el salto a la fama, acaso por las aspiraciones más altas de su nuevo sello, Domino. En ‘Loud City Song’ había una inspiración detrás que servía como hilo conductor, el musical ‘Gigi’, basado en la corta novela de Colette. Fue un trabajo conceptual que retrataba las luces y sombres de la ciudad de las estrellas. Pero el verdadero cambio residía en lo estrictamente musical, pues con la nueva discográfica se le abrieron un abanico de posibilidades y pudo trabajar por primera vez un estudio como dios manda en lugar de su habitación con el acompañamiento de una serie de músicos de sesión comandados por el productor Cole Mardsen Greif-Neill. Aquí ampliaba nuevamente su espectro sonoro, dejando pinceladas de jazz y de soul, versión incluida de un clásico de Barbara Lewis.

Su nuevo trabajo, ‘Have You In My Wilderness’, va un paso más allá. Además de contar con una serie de músicos angelinos que tocaron instrumentos electrónicos y acústicos, de nuevo, bajo la batuta de Cole Mardsen Greif-Neil, esta vez las canciones iban a lidiar temas personales, sin obras de referencia en las que inspirarse, sin un nexo de unión claro. Cada canción cuenta una historia, por lo que Holter reconoce que es el álbum que más le ha costado realizar. Aunque sí que hay algo que une este cancionero, pues todo son, en cierto sentido, baladas, bañadas algunas de ellas por el sol californiano. Su sencillo de adelanto, ‘Feel You’, supuso un shock de buenas a primeras. Era su tema más inmediato y pop hasta la fecha, con una duración de poco más de cuatro minutos. Entre el clavecín, el acompañamiento de cuerdas y una parca sección rítmica, se encuentra la asombrosa voz de Julia, que brilla más y mejor que nunca. La culpa la tiene su productor, que se encargó de meterle en la cabeza que se olvidase de sepultarla bajo capas y más capas e hiciese que su instrumento más importante estuviese en el centro de todo. La pregunta que todo el mundo se hizo en ese momento es si la californiana conseguiría mantener esa sensación de intriga, fascinación y bravura de sus trabajos previos. La respuesta es clara: sí.

La clave era seguir con ese planteamiento multicapa pero con un enfoque mucho más centrado, poniendo orden y concierto al pequeño y precioso caos que reinaba sus dos primeros discos. La riqueza en texturas sigue, eso sí, dando como resultado un elegantísimo ejercicio de pop barroco, con toda esa instrumentación que tanto nos gusta escuchar en la californiana: ya saben, arreglos de cuerdas complejos, vientos, pianos y sintetizadores. Como decíamos antes, aunque Holter reconoce que le costó mucho este cuarto álbum por aquello de que no había una temática detrás, lo cierto es que es más cohesivo que nunca. Lo que no quiere decir que no haya una cierta variedad. Hay, piezas que van del pop más directo, como la anteriormente citada, hasta el jazz más elusivo (‘Vasquez’), pasando por una suerte de country rítmico en ‘Everytime Boots’, que podría decirse que es el primer corte con el que se puede bailar. La californiana además explota todo el potencial de su voz que, como decíamos, es su mejor arma. Hasta el momento siempre había utilizado un registro delicado, como de porcelana, o un falsete no excesivamente forzado, pero aquí se atreve a adoptar el spoken-word y tonos más bajos, como en ‘How Long?’, a medio camino entre Marlene Dietrich y Siouxsie Sioux. La seguridad y firmeza con la que expresa palabra, dando una importancia capital a cada sílaba, refuerza su discurso. No se aleja mucho de su vecina Joanna Newsom en este sentido.

Julia Holter ya se había caracterizado por crear nuevas versiones de sus canciones. Ocurrió con ‘Goddess Eyes’ y ‘Hello, Stranger’, y aquí incluye dos viejas composiciones, ‘Sea Calls Me Home’ y ‘Betsy On The Roof’, que, especialmente la segunda, hemos visto durante los años cómo ha crecido y la ha llevado hasta donde ella ha querido tan pronto ha dispuesto de  los recursos suficientes. Se nos hace difícil pensar cómo perfeccionar esa torch song que empezó siendo una deslavazada pieza lo-fi para convertirse en un lujoso ejercicio instrumental. ‘Have You In My Wilderness’ puede ser objetivamente mejor que ‘Ekstasis’ en el sentido de que musicalmente está mucho más pulido, tiene un enfoque más humano y cálido, pero esa sensación de sorpresa, esos aires oníricos, ese punto, me permitirán, revolucionario, no se puede repetir. La californiana tocó el cielo ahí y como es imposible subir más arriba sin dejarte la vida y la humanidad por el camino, su cuarto largo es mucho más de lo que podríamos pedirle. Conseguir evolucionar coherente y honestamente sin perder tus esencias es algo a lo que muchos aspiran y pocos consiguen. Holter, abriendo las puertas de su deslumbrante universo, se convierte en uno de los principales puntales de la vanguardia pop.

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