FIB 2016
Grimes

Grimes

4AD, 2015
8.3
Publicado el 09.11.15

Aunque ‘Art Angels’, el cuarto disco de Grimes, fue anunciado propiamente dicho con poco más de una semana de antelación, hemos sido testigos a lo largo de todos estos meses de su proceso de creación a través de las palabras de la propia Claire Boucher ya sea en Twitter o en las muchas entrevistas que ha concedido. Esperado para algún momento de 2014, la canadiense se hartó de las canciones que tenía entre manos y tiró todo el material que tenía a la basura. Algunos lo achacaron a la polarizada recepción que tuvo esa ‘Go’, inicialmente producida para Rihanna y que acabó lanzando por su cuenta, una genial aproximación más cercana a lo que ella entiende por pop moderno, con aires EDM y beats trap. Pero no, ella aseguró que era porque le parecía demasiado “depresivo” y que no se sentía cómoda interpretándolo en vivo. Lo extraño es que de todas esas producciones el pasado marzo rescató ‘REALiTi’ en formato demo. Y aunque no había un gigantesco drop y ese sentido de euforia desatada que sí tenía el anterior sencillo, seguían los trazos trance, más refinados esta vez, y un pop atmosférico que conectaba con su gran obra maestra. Desde entonces dio pistas sobre los géneros que tocaba, tan opuestos como el nu-metal y el glam-rock, girl groups ficticias, temas escritos bajo la perspectiva del Pacino de‘El Padrino II’ convertido en vampiro, puyas a productores masculinos y toda clase de idas de olla que si te las tomabas absolutamente en serio daban un poco de miedo.

Pero Grimes es una tipa lista, una productora perfeccionista que aunque aún es joven y no tiene las ideas del todo claras sí tiene el suficiente talento como para convertirse en un referente de su generación. Escuchando ‘Art Angels’ entiendes más o menos todas esas declaraciones que ha ido soltando los últimos meses. Sí, hay un tema de nu-metal con una desconocida MC taiwanesa, Aristophanes, hay momentos más rockeros (y por rockeros, queremos decir orgánicos, cabe recordar que aquí no tira sólo de software y ha aprendido a tocar ella sola guitarra, batería, teclados, ukelele y violín), letras oscuras, crípticas, reivindicativas y demás. También es cierto eso que decía que para ella era difícil encontrar aquí un single - un concepto que, por cierto, le repele – pues todas las canciones eran muy distintas entre sí. En este sentido, este cuarto largo conecta con su antecesor pues ambos tienden a abarcar muchos géneros.

El problema está en que ‘Art Angels’ es caótico. Sí, ‘Visions’ también lo era. Pero era un desorden, una locura en la que te querías sumergir en ella y que, en el fondo, tenía un cierto orden y sentido. Aquí hay una sucesión de grandes canciones sin hilo conductor. De hecho, la secuenciación es un poco desastrosa, ¿por qué, por ejemplo, no terminar con ‘Life In The Vivid Dream’ y tener así un arranque y cierre perfecto? Es como un greatest hits que abarcase las distintas etapas de una artista. Esto tiene su lado bueno y malo. Que lleve un lustro en esto de la música y saque un disco que describas como de grandes éxitos es todo un logro. Pero por el camino pierde parte de la frescura, espontaneidad y la idea de álbum como concepto que caracterizaba su obra anterior. Todo esto queda explicitado en la versión definitiva de ‘REALiTi’. Antes tenía encanto y con pocos elementos brillaba con luz propia gracias a un innegable gancho melódico. Ahora parece que esté cocida más de la cuenta, que le haya dado demasiadas vueltas, como cuando se asustó por la reacción ante ‘Go’ o decidió tirar material a la basura. Queremos que Grimes se despendole, que saque el desquiciado genio que lleva dentro y que no nos confunda tanto y sea algo contradictoria en sus declaraciones de intenciones.

Dicho todo esto, que puede sonar a pataleta de fan con una relación amor/odio hacia su admirada estrella, hay que destacar todo lo bueno, que lo tiene. La canadiense trasciende aquí como gran autora pop, algo que se intuía tanto en esos dos sencillos bisagra que hemos mencionado anteriormente, como en su colaboración con Bleachers para ‘Girls’. Hemos perdido a una excéntrica geniecilla de la electrónica experimental pero hemos ganado una de las voces más potentes del pop actual. Una de las grandes virtudes del género es su inmediatez. Cuando a finales de octubre Boucher actuó en el Beach Goth californiano se pudieron ver cortísimos fragmentos de algunas de sus nuevas composiciones. Una de ellas caló al segundo y poniéndote ‘Art Angels’ es rápidamente identificable. Hablamos de ‘Kill V. Maim’, un amor a primera escucha en toda regla. Aquí Grimes incluye algunos de los mejores temas pop que se han facturado en años y que divas como sus admiradas Taylor Swift o Rihanna pelearían por tener (sigue siendo muy raro que la diva caribeña rechazase ‘Go’). Incluso composiciones aparentemente menores en este LP como la titular, que la actual Madonna ya querría para sí para quitarse unos años de encima y rememorar a la Ambición Rubia de la mejor época no la actual que intenta sonar moderna y fracasa en el intento, o ‘World Princess Part II’, un tema menor en este trabajo, pero un hitazo en toda regla que cabría en un disco de cualquier estrella pop que se precie. Claire demuestra aquí que en este negocio ahora mismo es la que mejor estribillos sabe escribir.

Más allá del pop, el denominador común de este álbum y el único hilo conductor que se encuentra, hay las rarezas, que basculan entre la genialidad y el patinazo. Del primer lado encontrarías, por ejemplo, ‘Butterfly’, que es un almibarado ejercicio de trance mucho más fino que los que había hecho hasta ahora y su canción más estrictamente pinchable; el tema de apertura, en el que se muestran unas intenciones sinfónicas nunca vistas hasta la fecha; ‘Easily’, en la que se deja llevar por los ritmos negros y con momentos muy inspirados al piano; o esa colaboración de aura K-pop con Janelle Monáe que es un genial middle finger in the air hacia los haters. Pero sí, hay tropiezos. El desmadre de ‘SCREAM’ no hay por donde pillarlo por mucho que se agradezca esa valentía y esas ganas de dar voz a artistas en la sombra (como está haciendo con su sello de reciente creación, Eerie Corporation), ‘California’, que es como poner a un corte de americana bases dancehall y sample de RiRi, el rollito acústico de ‘Belly Of The Beat’, que suena un poco desfasado, y ‘Pin’, en el que vuelve a demostrar que aún no sabe muy bien cómo introducir las guitarras en su universo sonoro.

A pesar de todo y si nos quedamos con lo bueno, que es lo que abunda, Claire Boucher ha dado con este disco no sólo un salto de gigante a nivel personal, también en cuanto a género. Gracias a su ambición y atrevimiento ha conseguido desplazar los muros de hormigón que hay en los límites del pop y llevarlo a otro nivel. ‘Art Angels’ es el sonido de 2015, el sonido de una chica con las ganas suficientes de poner patas arriba la etiqueta haciendo (casi siempre) lo que le da la gana, con un espíritu tremendamente aventurero, jovial y lúdico. El impacto que supuso ‘Visions’ es difícil de olvidar, pero aunque en algunos aspectos Grimes haya cambiado sigue marcada por ese concepto que se planteó con su tercer largo, el post-internet. Escuchar este álbum es como sumergirte en la mente de la canadiense o, mejor, como un videojuego colorido lleno de estímulos de todo tipo en el que todo vale. Boucher probablemente nunca llegue a llenar estadios, pero sigue siendo esa musa para todos esos nerds que nos enamoramos de ella y su fervor post-adolescente hace ya unos años.  
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