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Charlotte Gainsbourg, la eterna estudiante

Charlotte Gainsbourg, la eterna estudiante

Publicado el 26.06.12
por Guillermo Arenas
@GuillermoArenas

Muy pocas personas en el mundo (puede que ninguna) pueden decir que han trabajado con Lars Von Trier, Jarvis Cocker, Air, Nigel Godrich y Michel Gondry. Claro, que… ¿Quién más puede decir que es hija de dos gigantes como Serge Gainsbourg y Jane Birkin? Pero, pese a esos ilustres orígenes -o puede que a causa de ellos- y a haberse forjado una de las carreras más interesantes del cine europeo, Charlotte Gainsbourg ha asegurado en numerosas ocasiones su incapacidad para sentirse actriz. ¿Le sucederá lo mismo en su vertiente música, que la trae mañana por primera vez a Madrid? “Sí completamente igual”, asegura desde su casa de París. “Me siento muy poco profesional, no puedo evitarlo. Eso no significa que no pueda hacerlo, o que no encuentre placer en cantar o actuar, pero hay algo que me hace sentir poco preparada. Es como si toda mi vida me sintiese una estudiante, lo cual también tiene una parte positiva. A lo largo de mi carrera he conocido a muchos actores y actrices preparados. Ellos simplemente actúan, porque es lo que saben hacer. Para mí, actuar al principio fue un accidente, no tuve que luchar para ello. Igual que en la música”.

Puede que no llegue a sentirse cómoda dentro de una profesión, pero muchos matarían por un currículo como el suyo. Centrándonos en lo musical, en sus tres discos hasta la fecha ha sabido rodearse de gente con tanto cartel como talento. En ese sentido, nos preguntamos si considera su música un arte colaborativo, al igual que las películas en las que interviene. “Sí, no me puedo imaginar hacer un disco yo sola. Es algo que no querría hacer, y que probablemente tampoco pudiese hacer aunque quisiera. Me gusta muchísimo toda la gente con la que he trabajado. Es un placer salir al mundo con ellos, y al mismo tiempo la propia experiencia de trabajar con ellos es inspiradora. Además, cada uno de ellos tiene una manera diferente de trabajar, lo que me ofrece la oportunidad de aprender siempre”. Aprender pero con gente a la que además pueda conseguir una conexión emocional: “A mi edad, no quiero trabajar con alguien que no me guste. Tengo el privilegio de poder elegir a mis colaboradores. Quiero trabajar con gente que tenga talento, pero siempre tiene que existir una conexión con ellos”.

Si retrocedemos al comienzo de su carrera, tiene sentido que Charlotte Gainsbourg quiera rodearse de colaboradores con talento. Su primera aparición fue con el celebérrimo ‘Lemon Incest’ de su padre Serge, con el que generó una polémica muy de su estilo por su supuesta invitación a la pedofilia y el incesto en la Francia de 1984. Ella, que por entonces estaba internada en un colegio en el que apenas le llegaban los efectos de esta controversia, tiene una imagen muy distinta de su debut. “Sigo teniendo emociones muy fuertes con ‘Lemon Incest’”, explica. “Cuando canté ese tema tenía 12 años, unos 3 o cuatro años antes de que hiciese este disco. Para mí, esa canción es un recuerdo muy especial. Es como una declaración de amor, de mí hacia mi padre y de mi padre hacia mí”.



Esta canción fue el anticipo de un disco, ‘Charlotte Forever’, que supuso su debut, 20 años antes de que llegase ‘5.55’. “En realidad solo grabé voces durante cinco días, eso es todo lo que hice. Mi padre hizo todo lo demás sin mí. En ese momento no tenía nada que decir, simplemente estaba feliz, halagada y emocionada de cantar esas canciones, porque en cierto modo era parte de la visión de mi padre de lo que podía ser capaz de hacer”. Por mucho que su padre fuese quien moviese los hilos, pocos músicos pueden decir que grabaron un disco casi antes de la adolescencia. ¿Queda algo de esa experiencia en sus discos como adulta? “Intento escuchar de nuevo todo lo que hago. Cuando comencé a trabajar con Connan le pedí que escuchase todo lo que había hecho antes porque intentaba encontrar un 'mood' lo más luminoso posible. Y para mí fue maravilloso porque pude ver como él y sus músicos tuvieron una conexión con ese sonido de los 80 y les parecía inspirador, así que de alguna manera esa canción me ha vuelto a influir ahora”.

Desde ese lejano 1986 cuando se publicó ‘Charlotte Forever’ hasta su segundo disco, ‘5:55’, transcurrieron 20 años, un periodo en el que Charlotte Gainsbourg se convirtió en una de las actrices más prestigiosas de Europa. Llama la atención, en todo caso, que no decidiese volver a la música hasta hace poco. Ella misma nos lo explica: “Cuando mi padre murió, pensé que nunca iba a volver a la música. Para mí era algo que solo había hecho con él y que no quería hacer con nadie más, y por eso pensé que era un capítulo cerrado. Pero después, volvió de manera muy natural, me di cuenta de que quería volver a hacer música. Y entonces conocí a Air, empezamos a hablar y surgió la posibilidad de hacer algo juntos. Fue muy sencillo. Si hay una razón es porque comencé a trabajar con ellos”.


Puede que tardase 20 años en retomar la música, pero ahora no parece dispuesta a dejar mucho tiempo entre un disco y otro. Si en ‘2009’ publicó ‘IRM’ –basado en su experiencia tras un accidente que le provocó hemorragias cerebrales-, en 2011 recopiló temas en directo y caras B en ‘Stage Whisper’, su último trabajo hasta la fecha, pero al que ya busca un sucesor a la vez que prepara su tercera colaboración con Lars Von Trier, la muy esperada ‘La Ninfómana’. “Ya estoy empezando a trabajar en un nuevo disco”, nos cuenta, pero aún es pronto para saber en qué dirección dirigirá sus pasos. “Es difícil para mí… trabajo con gente a la que quiero mucho, y tengo que decidir si sigo en esa línea o hago cambios. Tengo que ser honesta con lo que quiero hacer”.

 

Charlotte Gainsbourg actúa mañana en el teatro Circo Price, dentro de la programación de Los Veranos de la Villa.   

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