FIB 2016
Buffet libre: Miquel Vilella

Buffet libre: Miquel Vilella

Publicado el 19.06.15
por Numerocero

Miquel Vilella publicó en 2014 el álbum 'Deprés del Món – Farewell, Dear Towermen' en catalán e ingles. Esto es encajado como un espejo bifocal, por una parte el inglés puesto que este disco nació en durante viaje en Brooklyn, y en catalán por ser su idioma materno. Cada uno de los temas cuenta con su propio matiz, no son simples traducciones literales. Vilella nos cuenta cinco cosas que le han dado que pensar en su día a día y que sin duda, le han influenciado en cómo percibir el mundo que le rodea.


El Alpinismo clásico
O quizás deberia decir la historia del alpinismo a lo largo del siglo XX. De cómo se convirtió en un sucesor inesperado de la época clásica de los grandes exploradores y los últimos descubrimientos geográficos. El relato que explica quienes somos a traves de lo que descubrimos.

El coche
Os lo creais o no aun no he superado la impresión que tuve de pequeño cuando fuí consciente por primera vez qué significaba poder desplazarse sólo pisando un pedal. Me parece un milagro y la sensación de libre albedrío que proporciona es oxigenante. Creo, pero, que la velocidad lo único que hace es distorsionar esas impresiones. Es por ello que conduzco lento. Quizás demasiado.

La radio
Consumo más radio que música. Supongo que las palabras me atraen más que las notas músicales. Además la producción de un programa radiofónico se asemeja mucho al de una canción. Hay un gran acto de fe consistente en la esperanza de que cuando el oyente reciba el  mensaje pueda crear sus propias imágenes a partir de los códigos recibidos. El ritmo de la radio me evoca el rock'n'roll de los años 50.

El fuego
No necesito ninguna excusa para encender fuego. La hipnosis que me provocan las llamas, las brasas refulgientes y el olor a ahumado me conducen al tipo de estado reflexivo que hacen dificil el autoengaño. Si tuviese la oportunidad sin ninguna duda todas mis comidas serían cocinadas a la leña.

Oficina de Correos
Colas de gente. Algunos entregando. Otros recogiendo. La crisis en el negocio del correo clásico ha propiciado un renovado orgullo por parte de los funcionarios de correos. Ellos saben mejor que nadie cómo hacer su trabajo porque siempre han estado ahí. El orgullo que tiene alguna gente con la tarea que desarrolla me provoca un tipo de satisfacción que calma momentaneamente mi espíritu.
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