FIB 2016
Informe geopoético de 2013

Informe geopoético de 2013

Publicado el 13.01.14
por Unai Velasco

Tectónica de placas

Una sílaba métrica nunca coincide con la sílaba gramatical. El año poético tampoco coincide con el calendario. El recuento poético siempre necesita algunos ajustes. Este 2013, por ejemplo, empieza el 1 de enero. Pero podría empezar perfectamente el 18 de enero, cuando se homenajea a Sergio Gaspar y DVD Ediciones en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. 2013 es el primer año después de DVD, y así debe entenderse cuando una de la editoriales (si no la mejor) de las dos últimas décadas desaparece: desplazamiento de los premios (el Ciudad de Burgos, el Cáceres Patrimonio de la Humanidad…), migración de los autores, etcétera.

2013 ha sido también el año en el que la editorial Huacánamo anuncia su retirada, por lo menos provisional, con el poemario de Vicente Llorente, Degeneración en generación, después de seis años de labor y con un catálogo que contaba, entre otros, con Roger Wolfe y Karmelo C. Iribarren.

2013 ha sido el año del ascenso a Primera de varias editoriales que empezaron a rodar en 2012 y que han logrado hacerse un hueco en las librerías y, sobre todo, en el imaginario libresco de los lectores. Hablo de Kriller71, con títulos como El claroscuro del pingüino, de Mary Jo Bang, o de Ártese quien pueda, con la publicación de Esteparia de Natalia Litvinova o De paso a la ya tan, el esperanzador poemario de la joven Ángela Segovia, que recitaba junto a Mark Strand en Madrid hace unos meses.

Quizá, quienes mejor han ocupado el terreno dejado por DVD han sido Vaso Roto (desde su antología de poetas rumanos a la serie de traducciones de poetas norteamericanos, como James Merrill o Charles Simic) y Pre-textos (con lo último de Ada Salas, de Fidalgo Lareo o  Erika Martínez).

Es destacable también la presencia de Amargord, con un título tan celebrado (¿cuántas personas me han recomendado ya este libro?) como la obra de Viel Temperley o La Bella Varsovia con el Listen to me de Manuel Vilas, que inaugura una etapa de paroxismo en el autor zaragozano. A quienes podemos añadir las aventura de Ediciones liliputienses, de Juan Soros al frente de Libros de la resistencia, Joan de la Vega con La Garúa o Alba Pascual y Noé Ortegacon Sol y sombra. Esto, por supuesto, es un recuento injusto, una gramática. Y ya he dicho al comenzar que la gramática nunca coincide con la prosodia.



 

Deriva continental

Solemos decir que Europa es el Viejo continente, pero en verdad todos los continentes lo son, viejos. Vistos a día de hoy, principios de 2014, permanecen quietos, sin nada nuevo que ofrecer, pero no es así. Hay un desplazamiento diminuto, casi imperceptible, les craquements organiques des boiseries, que diría Proust. Si el año pasado eso sucedía con Gamoneda y su Canción errante, este año nos han llegado libros nuevos de autores con una trayectoria recorrida como es el caso de Miguel D’Ors (Renacimiento, esa policromía por antonomasia en las portadas), con Átomos y galaxias.

Cátedra nos ha puesto al alcance de la mano Poesía completa de Ray Bradbury y la del chileno Jorge Teillier, Nostalgia de la tierra (1935-1996). Galaxia Gutenberg ha reunido toda la prosa y los versos de Blas de Otero por primera vez y a un precio bastante asequible. Rimbaud, por su parte, ha recibido varias capas de pintura: una por parte del aplaudido traductor rimboldiano, Xoán Abeleira, que ha publicado en Bartleby Editores las Iluminaciones; y una mano todavía más nueva en Cangrejo pistolero, que ha publicado Una temporada en el infierno en una traducción totalmente distinta a cargo de Laura Rosal y Luna Miguel, con ilustraciones de Laia Arqueros y Laura Sanromán.

Por último, cabe destacar especialmente el primer tomo que ha sacado Atalanta de los Libros proféticosde William Blake, y que tendrá segunda entrega en 2014, quizá la mayor erupción editorial de este pasado año geográfico.

 

Sistemas montañosos

Aunque los premios no sean, obviamente, nada absoluto, podemos destacar algunos. Después, que cada cual juzgue su altitud, al margen de las cotas oficiales. Visor ha publicado, con una gran acogida, el Atenas de Juan Vicente Piqueras, que fue premiado en 2012 con el Loewe. Ha hecho lo propio con el Ciudad de Burgos, obra de Daniel Rodríguez Moya y que lleva por título Las cosas que se dicen en voz baja. Hiperión, tras declarar desierta la edición de 2012 de su premio homónimo, ha entregado en 2013 su galardón a Baile de máscaras, de José Manuel Díaz. Con Estado de emergencia, de Guillermo Molina Morales, ha publicado al vencedor del Claudio Rodríguez.  Rialp, por su parte, nos ha traído de imprenta La soledad criolla, el libro de la vencedora del Adonais de 2012, Martha Asunción Alonso, que ya venía de ganar ese mismo año el Nacional de Poesía Joven. La lista, por supuesto, podría seguir. Pero no todo lo que podría seguir continúa.

Aprovecho que el párrafo anterior menciona algunos premios para sacar a escena al sexto ganador del Pablo García Baena, el premio que da La Bella Varsovia. En su edición de este año, lo ha ganado el que para mí es uno de los mejores libros del año, sin duda, a pesar de que el propio título diga lo contrario: Ellos son mejores, de Guillermo Morales. Este libro hace de pareja perfecta con Folk, de Fruela Fernández, publicado a principios de año por Pre-textos, pues inauguran (según me parece a mí) una línea nueva que espero que haya venido para quedarse: la vía del lenguaje como actitud de arraigo. Por lo visto, la tierra poética (y digo tierra poética en el sentido literal: sustrato de las palabras, y en el sentido referencial:  el lenguaje del campo, de lo periférico) había estado en barbecho.

Aquí la lista puede seguir, de nuevo. Visor ha recopilado la poesía de García Casado, Fuera de campo. La salmantina Delirio, que el año pasado lograba tan buenas críticas por la obra completa de Zurita, este año nos obsequia con En otro momento, de Stephen Dunn. Han salido antologías para todos los gustos, de la pedagogía de Cátedra (los mejores no sé cuántos poemas en lengua castellana, o algo así) al atrevimiento (necesario, independientemente del juicio que luego se pueda hacer) de una antología de joven poesía yanqui como Vomit(publicada por El Gaviero y en la que, sí, yo participo como traductor: aviso para navegantes malpensados), o una más cercana pero no menos interesante Antología gallega, que ha sacado Novoneyra sobre la poesía galega más joven. Han publicado libros también Olga Bernad, precioso el título de Algunos cisnes negros (La isla de Siltolá), Álex Chico ha sacado Un lugar para nadie en La isla de Elca, David Mayor sus 31 poemas o José G. Obrero, con Un dios enfrente, o dos de las poetas más interesantes bajo la treintena (junto a Berta García Faet o Ruth Llana): Luna Miguel con La tumba del marinero, o el primer libro que se publica de Bárbara Butragueño, Incendiario. Menciono especialmente el primer poemario de Gabriel Ventura, Ignar, un libro potente publicado por Edicions Poncianes de un autor hasta ahora desconocido. Me dejo un buen montón, y otro montón que desconozco. Pero no quiero seguir listando al tuntún, sin dar explicaciones, así que termina ya esta mención de altiplanos.



 

Estudios climatológicos

Este 2013 ha sido fructífero para nuestra pobre llanura crítica. Dos libros han continuado la labor ensayística de Martín Rodríguez Gaona con su libro sobre poesía contemporánea de hace unos años, Mejorando lo presente. Hablo de Malos tiempos para la épica, coordinado por Alberto Santamaría y Luis Bagué Quílez, un texto altamente recomendable que amplía el sendero de Rodríguez Gaona. El otro, coordinado por Lorenzo Oliván, Poesía con norte, incluye varias conferencias que tuvieron lugar en Santander a propósito de los nuevos caminos de la poesía. Por supuesto, estas investigaciones no pueden quedarse aquí. Mientras ambos libros pregonan una desaparición de la epopeya (qué preciso es el título: descrédito por la narración clásica, la unidad del sentido; y descrédito ante la épica como estilo sublime) ya hay una serie de poetas que recuperan la fe en el sujeto biográfico y emocionado. Sí, en la era de internet.

Antes, por lo tanto, de leer el próximo número de la revista Ínsula dedicado a la poesía contemporánea solo cabe confirmar que estamos en un momento primaveral: flor nueva y borrasca. Todo está por definirse. Mientras tanto, la revista Quimera, en su número 359 dedicado a la poesía durante la Democracia, nos mostraba mediante un sondeo a varios agentes poéticos cómo el gusto actual camina en una línea inadvertida: ya no la de la poesía de la experiencia que dominó la cámara de poetas legislatura tras legislatura, pero tampoco el pacto de caballeros advertido por Villena y confirmado por todos (me incluyo, porque además es un pacto natural e inteligente), sino una predilección por cierta línea trascendente: Gamoneda, Rodríguez, Valente, Mestre o Blanca Andreu. Las próximas predicciones serán abolidas, qué duda cabe. Caben todas las dudas para el 2014.


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