FIB 2016
Orgullo y satisfacción

Test de Rorschach: Orgullo y satisfacción

Publicado el 10.09.14
por Numerocero

Si en tu medio te coartan, monta tu propio medio. Esa fórmula parece sencilla así expresada, pero la mayoría de las veces no se cumple, por eso el caso de Orgullo y Satisfacción es digno de elogio. Formada tras la "autocensura" de El Jueves, esta revista digital ha reunido a buena parte de los mejores dibujantes y humoristas gráficos del país para poder seguir hablando (y riéndose) del poder y los poderosos. Después de un exitoso número cero, su primer número ya está disponible. Lo celebramos invitando a sus cinco directores (Manuel Bartual, Albert Monteys, Bernardo Vergara, Manel Fontdevila y Guillermo) a interpretar imágenes reales de algunos de los personajes que suelen aparecer en sus páginas. 


 

Manuel Bartual: Froilán es la gran esperanza blanca, el miembro de la realeza empeñado en que aquello de “es que os dan los chistes hechos” siga vigente en el futuro cuando fijemos nuestra vista en la monarquía española. Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón ha protagonizado ya unos cuantos capítulos verdaderamente destacables, pero cualquier humorista sabe, mientras se frota las manos y afila su lápiz, que el muchacho no se encuentra todavía ni el Año Uno de su existencia. Si fuera Superman, a estas alturas es probable que ni tan siquiera hubiera abandonado Krypton. Paco Alcázar le dedicó sus páginas en el número de junio de Orgullo y Satisfacción, mientras que yo hice lo propio con las últimas incorporaciones a esta telenovela real: la recién estrenada princesa Leonor y su hermanísima Sofía. No tengo muy claras las consecuencias exactas de este cóctel compuesto por infancias reales y adolescencias consentidas viviendo en un cuento de princesas, infantas y sucesores a la corona en pleno siglo XXI, pero si me tuviera que mojar lo resumiría en una palabra: socorro.


 

Albert Monteys: Jordi Pujol es lo más parecido a un superhéroe que hemos tenido en Catalunya. "Ha hecho mucho por el país" es una de las cosas que de él se dicen (incluso hay quien va más allá y otorgándole poderes de demiurgo afirma que simple y llanamente "ha hecho país") sin concretar por qué hazañas específicas tenemos que darle las gracias. Otro de sus dones es, al parecer, conocerse Catalunya entera, pueblo a pueblo, las panaderías, los ancianos que toman el sol en los bancos, todos y cada uno por su nombre y biografía. También tenía un reloj interno que, la gente lo sabía, le avisaría cuando fuera el momento exacto de pedir la independencia. Igual que Superman tiene su talón de aquiles en la Kryptonita, Pujol tiene el suyo en los millones de euros (o los cientos de millones de pesetas, según la década) y al parecer en una de sus muchas aventuras acabó en Andorra y pasaron cosas secretas. ¡Seguro que, a última hora, nos sorprende y vuelve a recorrer el país repartiendo esos millones que nos tenía guardados!

 


Bernardo Vergara: un sujetador de árboles serio y circunspecto. Lo mismo que hay personas voluntariosas que se prestan a participar en peleas callejeras al grito de “tú dale que yo le sujeto”, los sujetadores de árboles han participado desinteresadamente en la tala de árboles desde tiempos inmemoriales. Se aferran con fuerza al tronco evitando que caiga antes de tiempo o que yerre su trayectoria desplomándose sobre el desprevenido leñador que se halla concentrado en descargar los golpes de su hacha con milimétrica exactitud. La introducción de la motosierra en la industria maderera ha convertido la práctica del sujetador de árboles en un oficio cada vez más en desuso por pura selección natural, de ahí la seriedad y circunspección del individuo de la fotografía que parece arrepentirse por momentos de haber dado rienda suelta a su vocación.



 

Manel Fontdevila: como ya soy mayor y he visto varias cosas, recuerdo entre ellas la muerte de Franco por el hecho incontestable de que nos dieron varios días de vacaciones en la escuela, no sé cuántos. Pongamos que la defunción fuera a media semana y no volviéramos al cole hasta el lunes siguiente. También recuerdo, del parte médico, la expresión "heces en forma de melena", que es un dato que hoy no suele asociarse al dictador pero que en ese momento se me quedó grabado, quien lo iba a decir: un hombre tan serio y tan en blanco y negro y acabar muriendo como un melenudo de esos (ja-ja-ja). A los tres días, mi abuela, saliendo a toda prisa del colmado por no perderse la coronación de Juan Carlos, se cayó por los suelos de España y se partió el fémur. Empalmó la anestesia de la operación con una leve demencia senil que se fue agravando y a partir de ahí la tuvimos diez años en casa, de la cama al sillón y viceversa. No digo que la culpa de todo ello fuera del Rey, claro, pero vaya, no me tiréis de la lengua. Eso sí, me alegra pensar que mis hijos, cuando muera el Rey Padre y durante las vacaciones asociadas al duelo de éste, tendrán opciones audiovisuales mejores que la deprimente programación televisiva de aquellos días. Quizás, mientras den el entierro de JC por todos los canales, veremos los mejores videos de caídas tontas en Youtube y demostraremos así, desde el homenaje pero sin titubeos, que la monarquía es una institución que va mucho más allá de lo anacrónico.

 

Guillermo: una simpática imagen humana de Su Majestad Letizia, pillada con un enorme descosido en la trasera del pantalón. Un inoportuno accidente, le puede pasar a cualquiera, que habría dejado rotunda y escandalosamente al descubierto las bragas de la Reina en caso de haberlas llevado. Detrás de Su Majestad, las caras de asombro y mofa del populacho, testigo grotesco y reidor, lo dicen todo.

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