FIB 2016
La trastienda: Coloristas de cómic

La trastienda: Coloristas de cómic

Publicado el 29.10.13
por David G. Natal
@DavidGNatal

No son habitualmente las estrellas más obvias de la industria del cómic, pero sin su trabajo, dotando de color a las viñetas, las historias que leemos cada mes serían muchísimo más pobres. Hablamos con tres grandes coloristas de cómic españoles que han triunfado en el mercado internacional sobre los secretos de esta disciplina indispensable.

 

LA BASE TÉCNICA DE UN OFICIO

El oficio de colorista de cómic ha ido modificándose durante la historia del cómic a medida que se producía un avance tecnológico. Recuerda José Villarrubia que “hasta que se inventó el ordenador personal y se perfeccionaron los programas de pintura digital, los cómics eran coloreados por equipos de producción en talleres especializados, que daban los resultados típicos de la impresión ‘a puntitos’, tipo cuadro de Lichtenstein”. En su caso, cuando comenzó a trabajar en los 90 en el mercado norteamericano, “Photoshop no había evolucionado aún lo suficiente y había otros programas gráficos que servían para (penosamente) poner color digital en las páginas. No podían hacer degradados y esta limitación creó un ‘estilo que se ve en los primeros cómics de Image”.

Javier Montes, por su lado, empezó coloreando con ratón, para pasarse más tarde a una pequeña tableta wacom y terminar dibujando y coloreando directamente sobre la pantalla con un cintiq. En cuanto al software utilizado, reconoce que “el Photoshop ha ido incorporando con el tiempo herramientas que facilitan el trabajo y han aparecido otros programas como Painter, que ofrecen una manera de trabajar más orgánica, más parecida a los métodos tradicionales”. Esos métodos tradicionales han sido recuperados en formato mixto por Villarrubia: “se me ocurrió combinar la pintura y el arte digital para los cómics de mi amigo Jae Lee. Inspirado por los comics pintados de Bill Sienkiewicz y Kent Williams, me inventé una manera de pintar las páginas y luego retocarlas digitalmente. Este proceso era bastante delicado, pero dio buenos resultados que llamaron bastante la atención”. Javier Rodríguez, por su parte, reconoce que, si bien las máquinas y los programas se han vuelto más potentes, accesibles y económicos, en realidad la base de su proceso de coloreado digital se ha modificado poco en los años que lleva trabajando.

 

'ESTELA PLATEADA' - Color: José Villarrubia 
 

PROCESO DE TRABAJO

Todos coinciden en que su oficio tiene algo de trabajo en equipo. Montes reconoce que “antes de empezar un proyecto hablo con el resto del equipo sobre la dirección que le vamos a dar. Hablamos del tono de la historia, pregunto si tienen alguna referencia en mente y también aporto mis ideas con alguna imagen. Si no queda claro, o si no tienen una idea concreta de lo que buscan, empiezo a trabajar y ya en las primeras páginas surgen comentarios que acotan el rumbo del álbum”. Partiendo del guión y de anotaciones complementarias sobre la escenas, emprende la labor de documentación (“muy necesaria en los proyectos históricos) que terminará desembocando en la aplicación del color. “Casi siempre trabajo con asistente, que se encarga de hacer una separación previa en colores planos. Después modifico esa base, planteo la atmósfera de la escena, añado sombras, efectos, etc.”, sigue Montes. 

Villarrubia y Rodríguez, por su parte, aseguran que siguen para el coloreado las indicaciones del guión y direcciones del editor, del escritor o de los dibujantes (“no siempre necesarias”, apunta Rodríguez), a los que mandan jpegs coloreados sobre los que suelen recibir correcciones y sugerencias de cara a cerrar el producto final. Sobre este procedimiento rara vez se producen situaciones excepcionales, aunque Villarrubias reconoce que cuando hizo ‘Spider-Man: Reign’ con Kaare Andrews usó un proceso distinto. “Kaare ilustró la primera parte por sí mismo, pero cuando el trabajo se volvió demasiado farragoso, el editor me pidió que lo asistiera. Este cómic tiene ilustraciones digitales, con fondos generados en tres dimensiones y las figuras separadas en dibujo y color, tipo animación. Esto requirió una colaboración más compleja entre Kaare y yo, la cual disfruté mucho”. En el caso de Javier Montes, el mayor reto llegó con el segundo álbum de Talismán de Montse Martín y François Debois, donde tuvo que enfrentarse a cambios técnicos en los perfiles de color o en los canales para cada tinta. “Aprendí mucho con ese proyecto y aprovecho para decir que el trabajo de Montse, tanto en ‘Talismán’, como en Curiosity Shop, con Teresa Valero, es una maravilla”.

“El color puede arruinar una narración si no se hace con cuidado, pero también puede crear ambiente y contenido emocional”, señala Villarrubia, “el color es una herramienta más en la narración”. Algo que completa Javier Montes, “puedes utilizarlo marcar el tono de una historia, dirigir la mirada a un punto determinado de una imagen, matizar cosas que cuenta el dibujo (tanto para ampliar un efecto como para disimularlo) o simplemente completar una descripción (el color de un uniforme o enseñar un estilo o un acabado determinado)”. Rodríguez matiza que “el color decide en gran medida hacia donde se debe dirigir la mirada del lector en la viñeta o en la página” y señala “hay que decir que un buen color ha arreglado malos dibujos, pero, bueno no es lo habitual”.


'AVENGERS PRIME #1' - Color: Javier Rodríguez

CARRERAS PROFESIONALES

“Mi amigo Stephen John Phillips me pidió colaborar en las ilustraciones digitales de Veils, una novela gráfica de Vértigo. Más o menos a la vez, mi otro amigo Jae Lee me pidió que le coloreara la serie Hellshock para Image, pues sabía que yo era pintor”, recuerda José Villarrubia sobre sus comienzos.  Desde 1980 vive en Estados Unidos, a donde se fue a estudiar y donde se quedó a vivir. Allí una  de las relaciones más llamativas que estableció fue la que le une a Alan Moore, con quien ha trabajado en varias ocasiones. “Alan no es solo mi ídolo, sino que además es mi amigo. La primera cosa que hice fue una adaptación teatral dirigida por mi amigo David Drake de ‘El espejo del amor’, un poema sobre la historias de los gays. Después ilustré una versión en libro y también su novela ‘La voz del fuego’ y él escribió un capítulo de la serie ‘Promethea’ que yo ilustré. Además he coloreado muchas de sus historias, con personajes como Tom Strong, Cobwe, Top Ten y otros”. “Mis trabajos favoritos han sido ‘Fantastic Four 1234’ con Grant Morrison y Jae Lee, ‘Batman Year 100’ con Paul Pope y ‘Sweet Tooth’ con Jeff Lemire. En los tres tuve gran libertad para poner el color a mi gusto, algo que sucede raramente en el mundo de los cómics comerciales y además los tres cuentan grandes historias y son interesantes a nivel de dibujo”.

En el caso de Javier Montes, trabajaba como dibujante desde el 1996, haciendo publicidad, prensa, diseños y storys de animación, ilustración editorial, cómic, etc. Tras alguna pequeña colaboración como colorista, el salto lo dio cuando Tirso Cons le propuso colorear ‘El ojo del diablo, con guión de Wander Antunes. Su salto a la industria norteamericana vino de la mano del agente de David Macho. “Aún no había terminado ‘El ojo del diablo’ y David me consiguió un trabajo para Marvel, coloreando unos números de Hulk. De todos modos, aunque no descarto hacer cosas para Estados Unidos en el futuro, hace años que trabajo principalmente para el mercado franco-belga”. Entre sus trabajos destaca La Casa de los Susurros, con David Muñoz y Tirso Cons. “No tanto porque crea que el color es mejor en este que en otros trabajos, sino por lo implicado que estuve en el proyecto, por el equipo, por el reto de probar cosas distintas, con sus aciertos y errores”.

Por su parte, Javier Rodríguez solo ha trabajado como colorista para Estados Unidos, empezando en DC y pasando luego a Marvel. Su acceso llegó de la mano de Marcos Martín, quien, cuando iba a dibujar la mini-serie Bat Girl: Year One, le preguntó si le apetecía colorearla. “Hice una prueba y el editor, que arriesgó mucho, me contrató”. El dibujante de ‘Wake Up’ ha seguido trabajando desde entonces en la industria norteamericana, en obras del mencionado Marcos Martín o de Javier Pulido (“dos amigos que me han enseñado la mayoría de lo que sé”). De su propio trabajo se quedaría con Daredevil. “Tuve la suerte de diseñar la colección desde el número 1. Lo que empezaron siendo críticas por el uso de colores tan brillantes y saturados ha ido cambiando favorablemente a medida que consolidamos el título”). 


'EL OJO DEL DIABLO' - Color: Javi Montes

RECOMENDACIONES Y FUTURO

“Hay muchos coloristas fantásticos en este momento como Dean White, Laura Martín, Laura Allred, Chris Chuckry y Dave Steward”, comenta Villarrubia, “pero me interesan aún más los artistas que se colorean a sí mismos como Ryan Sook, Adam Hughes, Das Pastoras, Frazer Irving o Daniel Acuña”. Villarrubia, que acaba de escribir la introducción para el integral de Bernie Wrightson en Creepy (Planeta Cómics), está coloreando ahora ‘Trillium’ para DC Cómic, ‘X-Men Legacy’ para Marvel, ‘King Conan’ para Dark Horse y ‘Shadowman’ para Valiant. Javier Montes dice que “muchos de los dibujantes que más me gustan son también excelentes con el color, así que más que pensar en trabajar con ellos, disfruto su trabajo e intento aprender todo lo que pueda observándolo. Un ejemplo sería Rubén Pellejero, un autor que me gusta desde hace años, por su dibujo siempre impecable (…) por citar también a un autor reciente, el trabajo de Raúl Arnáiz, especialmente en cuanto a composición y color, me deja ojiplático”. En cuanto a qué le mantiene ocupado estos días, “estoy compaginando dos trabajos de color: ‘La Rosa de babel’, con Luca Blengino y Roberto Ali para Delcourt y el segundo tomo de ‘La Terre des Vampires’ con David Muñoz y Manuel García, para Humanoïdes. Por último, Javier Rodríguez afirma que su colorista favorito de siempre es Matt Hollingsworth y nos cuenta que acaba de entregar ‘Superior Spider-man Annual #1’, donde hace dibujo y color, además de estar dibujando el número 34 de Daredevil, que también colorea.

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