FIB 2016
¡Ave, César!

¡Ave, César!

6.5
Publicado el 17.02.16
No nos mueve la nostalgia a aquel Hollywood, sino más bien el cariño y la admiración. Sencillamente nos apetecía rendir ese homenaje”, dijo Joel Coen sobre ‘Ave, César’ en la rueda de prensa de su presentación en la Berlinale. Se refiere al Hollywood de 1951, en el que el macarthismo se empieza a intuir. Los televisores llegan a los hogares y las majors fabrican como churros grandes producciones, el objeto de sátira de los hermanos Coen aquí: westerns de segunda, péplums, filmes con números acuáticos, grandes melodramas o musicales. Todos ellos se presentan en forma de pequeñas viñetas y se les da una ligera vuelta para que el público suelte ocasionales sonrisas (las carcajadas están reservadas a dos o tres lúcidos momentos).

Ese es el gran problema de la película: cuando parece que va a alzar el vuelo la trama principal, la de Eddie Mannix (Josh Brolin), un alto cargo de producción cuyo propósito es solucionar los líos de las estrellas del estudio (el mismo para el que escribía Barton Fink, por cierto), uno de esta suerte de sketches entorpecen la narración. No es que Channing Tatum no lo borde como un amanerado marinero cantarín que baila claqué o que la coreografía acuática liderada por DeeAnna Moran (una Scarlett Johansson de fuerte carácter y lengua suelta a lo Esther Williams) no esté increíblemente rodada. Incluso los momentos más absurdos, como cuando un brillante Ralph Fiennes, en el papel de un director europeo de refinado gusto y educación, intenta dar unas pautas de actuación a una inepta estrella en ciernes que viene del universo del western y sabe poco más que cantar. Es que Mannix está tan brillante construido e interpretado que quieres indagar más en su historia.

Que no es poca cosa. Tiene que esconder el embarazo de Moran, encubrir las acusaciones de homosexualidad de uno de sus directores y actores (¿guiño a George Cukor y Clark Gable, quizá?) vertidas por una columnista de cotilleos magistralmente interpretada por Tilda Swinton, que aquí literalmente se dobla, proyectar a una joven promesa con más bien poco talento descubierta de la nada o, peor aún, mediar en el rescate de su estrella secuestra, Baird Whitlock (George Clooney). Así, ‘Ave, César’ incluye algunas de las mejores escenas cómicas de los Coen, como en la que el protagonista busca consejo sobre el tratamiento de la figura de Jesús entre líderes religiosos o la revelación de la identidad de los secuestradores, finísima ironía. Pero la suma de todas sus partes, por geniales que sean muchas de ellas, no nos da una digna heredera de sus mejores comedias. Para entendernos, es superior y aporta más que ‘Crueldad Intolerable’, pero si te quieres reír de verdad, como prometen en el trailer, mucho mejor recuperar ‘Quemar Después De Leer’.

‘Ave César’ al final resulta ser, voluntariamente o no, igual que esos divertimentos que tanto ayudaron a la nación americana para aliviar la tensión de la Guerra Fría que homenajean y/o parodian los directores. La idea está captada, desde luego, pero sabe a oportunidad perdida pues hay aquí vertidas un puñado de ideas fresquísimas y unas brillantes interpretaciones que no terminan de aprovecharse (desde las estrellas a secundarios de lujo como Jonah Hill, Fred Melamed, Alex Karpovsky o Alison Pill). Pese a no dejar mucho poso, es un filme entretenido y ligero que demuestra, una vez más, el amor que sienten los Coen por el cine y la pericia que tienen a la hora de desenvolverse con casi cualquier género. Tanto que dan ganas de que se centren en algún género de los aquí satirizados y se pongan a hacer musicales o cine épico de romanos. 

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