FIB 2016
Cómic: lo mejor del año

Cómic: lo mejor del año

(con proyecciones/predicciones/peticiones para el futuro)

Publicado el 13.12.11
por Antonio Jiménez Morato

Toda crisis es siempre una oportunidad, sí, pero la verdad es que esta tan cacareada crisis no parece afectar al cómic. Quizás porque el cómic ha estado siempre en crisis, al menos desde que yo tengo memoria. Sin embargo este año se ha caracterizado, ante todo, por ser el año de los retornos y las confirmaciones, porque la calidad no pasa de moda y se proyecta hacia el futuro. Veamos las huellas más notables de este ejercicio.

 

1. Estupendo profesional y mejor persona: Paco Roca



Desde la exitosa ‘Arrugas’, que catapultó a la fama y labró el merecido prestigio de Paco Roca, las expectativas no habían dejado de crecer. Por eso ‘El invierno del dibujante’, que en realidad se editó en diciembre de 2010, ha sido observado con lupa a lo largo de este año. Y desde luego se puede decir no ya que haya estado a la altura del álbum anterior, sino que incluso agranda mediante este libro excepcional la figura de Roca como creador. La lista de galardones recibidos a lo largo del año no hace sino enfatizar la importancia del autor y su obra para entender el cómic español reciente. Por si fuera poco, antes de cerrar el ejercicio ha regalado otra delicia a sus lectores, la recopilación de tiras de prensa ‘Memorias de un hombre en pijama’, tan intensa como todas sus propuestas. Todo lo edita Astiberri, por cierto, posiblemente la mejor editorial de cómic en España a día de hoy. El anuncio del inminente estreno de la película de animación basada en ‘Arrugas’ no hace sino proyectar la presencia de Roca hacia el año que comienza. Los lectores, ansiosos, esperamos con interés sus futuros proyectos.

 

2. Un retorno perturbador: Charles Burns



Cinco años tardó Charles Burns en retornar al mundo del cómic tras finalizar la publicación de la imprescindible ‘Agujero Negro’. No es de extrañar la tardanza si se tiene en cuenta que la publicación de su, hasta el momento, obra magna se dilató a lo largo de diez años. Por eso la noticia de la edición española de ‘Tóxico’ ha sido, sin duda, una de las más esperadas del año. La primera parte de las tres de las que está previsto conste la historia completa ha ido más allá de ser mera noticia: se ha hecho merecedora, además, de estar entre lo mejor del año por lo fascinante de su propuesta. Burns parece alguien totalmente nuevo sin renunciar a su esencia: abandona el turbio blanco y negro con tintes expresionistas que había caracterizado sus planchas hasta ahora para proponer un mundo multicolor de línea clara, que homenajea de modo explícito al maestro Hergé; pero, eso sí, sin abandonar el tono desasosegante de sus narraciones, alucinatorias y perturbadoras como pocas, capaces de alimentar nuestras pesadillas. ¿Qué es lo único malo de ‘Tóxico’? La espera obligada de los siguientes álbumes, porque el primero es, desde luego, deslumbrante.

 

3. Las miserias cotidianas: Chester Brown



Los libros de Chester Brown se publican en formato pequeño pero albergan dentro un mundo entero: el nuestro. En los reducidos formatos que maneja, Brown ha ido trazando una de las trayectorias más coherentes y honestas del mundo del cómic. Casi siempre autobiográficas, sus obras destilan una inusual capacidad de mostrar las vivencias cotidianas sin embellecerlas ni buscar la compasión del lector. Esa misma mirada y objetivos se mantienen en la cruda ‘Pagando por ello. Memorias de un putero’. Lo más llamativo es que iconoclasta e impertinente como es Brown, no ha dudado en calificar el libro como “Un tipo de historia de amor”. Del mismo modo que en ‘Nunca me has gustado’ o ‘El Playboy’, Brown narra con una agudeza sorprendente las miserias de la que estamos hechos. Yo no dejo de pensar, desde la primera vez que lo leí en que si, en vez de hacer cómics pequeñitos y estéticamente toscos, hiciera películas o novelas, hoy en todos los periódicos se hablaría día y noche de su obra. Resumiendo: lo que hace Brown es obligar a todo el mundo atento a prestar más atención al cómic. Sólo por eso hay que estarle agradecidos.

 

4. La perenne perfección: Jiro Taniguchi



Es casi imposible hacer lo que hace Taniguchi. No hay un solo trabajo suyo, ya sea como autor total o tan sólo como dibujante, que no tenga una calidad incuestionable. Algunos de sus álbumes, pienso en ‘Barrio lejano’, son piezas fundamentales del género. Este año se han editado en España dos obras: ‘Cielos radiantes’, emparentada en cierto modo con ‘Barrio lejano’ en esas relaciones intergeneracionales y el desplazamiento de los entornos, y ‘Los años dulces’, llamada en el original japonés ‘El maletín del profesor’, como la novela de Kawakami, mucho más cercana en la narración sutil y sosegada a otra obra del autor: ‘El caminante’. Con todo, la maestría de Taniguchi entra dentro del grupo de los grandes creadores: con elementos similares suena siempre innovador y arroja luz sobre nuestras conciencias. Sigue deslumbrando gracias a sus dibujos, detallistas sin resultar recargados, al ritmo y movimiento de sus páginas tanto cuando narra pasajes llenos de acción como los remansos en la narración y a la sutilidad con la que sabe alumbrar los deseos y miedos de sus personajes. Un autor que ha hecho siempre lo que ha querido y siempre ha sabido hacerlo bien, ese es un buen resumen de quién es Taniguchi.

 

5. La contundente experiencia: Carlos Giménez



Ser una leyenda viva del cómic patrio juega a menudo en contra de uno, porque muchos te imaginan retirado, mientras que en realidad sigues aferrado al tablón de dibujo. Eso hace que sea más necesario que su trabajo esté siempre disponible. Por fortuna en DeBolsillo se han empeñado en ir publicando en volúmenes unitarios los grandes ciclos de su producción. Comenzaron con ‘Todo Paracuellos’ –reconocida en todo el mundo-, siguieron con ‘Todo 36-39: Malos tiempos’ y, este año 2011, ‘Todos Los Profesionales’ –que comparte ambientes con ‘El invierno del dibujante’ de Paco Roca- y ‘Todo Barrio’. Además del acierto de recuperar su figura en medio del llamado “boom del cómic en España”, la elección de comenzar por los ciclos más autobiográficos permite trazar una biografía desgarradora, tierna y también divertida, por momentos hasta descacharrante, incluso un retrato generacional de los impulsores del cómic de autor patrio. Ahora que el proyecto de adaptar ‘Paracuellos’ al cine parece concretarse, quizás sea el momento de arriesgarse y recuperar, también, las más experimentales, libres y, por qué no, arriesgadas obras de Giménez: ‘Koolau’, ‘Hom’, etc. Porque su trabajo posee la rara cualidad de permanecer, siempre vigente.

 

6. La ilusión encarnada: ¡Caramba!



Cuando otras cabeceras cierran una tras otra como si llegara el fin del mundo, Manuel Bartual y Alba Diethelm se han lanzado a la aventura de montar un espacio para el cómic al modo clásico. Primero una revista, luego una editorial y todo aliñando con productos relacionados para fetichistas o coleccionistas. Pero, eso sí, con una mentalidad actual y una astucia envidiable. Por eso, ¡Caramba! es, sin duda, lo más refrescante de un mundillo, el del cómic español, que por momentos podría dar una imagen más solemne de lo necesario, entre otras cosas porque los medios necesitan alejarlo de la imagen clásica del tebeo nacional. Iconoclasta, divertido, y muy bien planeado, el proyecto enamora a todo el que se acerca. Porque ya se hacía necesario que los propios autores reclamen sus influencias menos elegantes y que se ilusionasen con un formato tan mimado como sorprendente. Aprovecho el contexto para hacer una petición en toda regla: ¿para cuándo una serie de camisetas, por ejemplo, con los ocho dibujos de ‘Holocausto Australopithecus’ de David Sánchez? No sé, todo es ponerse. Yo quiero una de cada, por si hay que hacer la impresión bajo demanda…

Otros tags:
Charles Burns, Paco Roca, Chester Brown, Jiro Taniguchi, ¡Caramba!, Carlos Giménez

COMENTARIOS
 
Numerocero ©. 2011-2017