Incendios en el Ártico: imágenes satelitales revelan la aterradora realidad del cambio climático

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Junio ​​de 2019 fue el mes más caluroso registrado, tan caluroso que causó un gran incendio en el Círculo Polar Ártico. Se ha añadido un nuevo capítulo inquietante al ciclo interminable de la fatalidad climática. La región se ha visto envuelta por una ola de calor, lo que ha ocasionado que las temperaturas en algunas partes del Ártico se calienten tanto que lleguen a producirse incendios forestales, según informa el Earther de Gizmodo.

El gurú del procesamiento de imágenes satelitales, Pierre Markuse, ha documentado imágenes increíbles de enormes llamas y nubes de humo que se extienden a través de ríos, montañas nevadas y franjas de bosques verdes en el Ártico que estaban o están en llamas. Pero las llamas son solo el comienzo de nuestras preocupaciones.

Thomas Smith, profesor asistente en el Departamento de Geografía y Medio Ambiente de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, ofreció un análisis de las terribles fotos satelitales de las ardientes llanuras árticas. Llamó a la cadena de eventos climáticos extremos un “síntoma de un Ártico enfermo”.

¿Por qué deberíamos estar preocupados? 

La turba no debe estar disponible para quemar con facilidad. Solo se quema cuando ha sido perturbada por algún cambio ambiental significativo (por ejemplo, drenaje / sequía). Las turbas de Siberia deben estar húmedas o congeladas durante el verano, pero la ola de calor de este año las ha secado.

Estas turbas del Ártico han sido históricamente cubiertas por permafrost. Pero las crecientes temperaturas, impulsadas por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, han derretido esta capa congelada en el Ártico 70 años antes de lo que los científicos predijeron que sucedería. El descongelamiento asombrosamente rapido del permafrost es indicativo de un cambio acelerado en las condiciones climáticas.

Lo que es peor es que los recientes incendios forestales solo acelerarán la epidemia del calentamiento global, ya que las turbas almacenan una enorme cantidad de carbono. Almacenan aproximadamente el doble de carbono que todos los bosques del mundo, a pesar de que solo cubren el 3 por ciento de la Tierra. Cuando se queman, todo ese carbono entra en la atmósfera, lo que hace a que las temperaturas globales aumenten aún más.

Junio ​​de 2019 fue el mes más caluroso jamás registrado en la historia del planeta. Solo en ese mes, los incendios forestales del Círculo Ártico emitieron 50 megatones de CO2 a la atmósfera.

La imagen de satélite del Incendio del Lago Swan en Alaska, a unos 88 kilómetros de Anchorage, muestra la gravedad de la situación. El incendio ha aumentado a más de 100,000 acres desde que comenzó el 5 de junio. Los funcionarios no esperan contenerlo hasta fines de agosto. 29 de junio de 2019.

“Este es el equivalente a las emisiones totales anuales de CO2 de Suecia. Esto es más de lo que fue lanzado por los incendios árticos en el mismo mes entre 2010 y 2018 combinados”, advirtió la portavoz de la Organización Meteorológica Mundial, Clare Nullis, durante una sesión informativa de las Naciones Unidas en Ginebra a principios de este mes.

De acuerdo con el programa Copernicus de la Unión Europea (CAMS), que tiene la tarea de monitorear las condiciones atmosféricas de la tierra para brindar al público internacional información relacionada con la contaminación del aire, la salud y otros problemas ambientales relacionados con el clima, los incendios forestales en estas regiones son típicos entre los meses de junio y octubre.

Pero la actividad actual de incendios forestales que se observa este año “no tiene precedentes”. De hecho, la latitud y la intensidad de los incendios junto con la cantidad de tiempo que han estado ardiendo son particularmente inusuales, según el servicio climático.

El bosque boreal que rodea la región Ártica hacia el norte, que se extiende desde Alaska hasta partes de Groenlandia y Siberia, está experimentando una actividad de incendios forestales que nunca se ha visto en al menos 10.000 años.

Desde junio, el CAMS ha rastreado más de 100 incendios forestales en el Círculo Polar Ártico, que han sido más severos en Alaska y Siberia, donde algunos han sido lo suficientemente masivos como para cubrir 100.000 campos de fútbol.

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