Observan un agujero negro que no encaja en los modelos científicos

Dos agujeros negros

Imagen ilustrativa de dos agujeros negros.

Los objetos más monstruosos del Universo siguen poniendo a prueba la comunidad científica. La colaboración internacional LIGO ha anunciado  en dos artículos que los tres detectores de ondas gravitatorias, dos en Estados Unidos y uno en Italia, van recibir hace más de un año una señal procedente de un fenómeno que involucra agujeros negros y que no se había observado nunca. La caracterización de esta señal, que duró una décima de segundo, ha llevado meses de trabajo a cerca de dos mil científicos que firman los trabajos, publicados en las revistas Physical Review Letters y Astrophysical Journal Letters .

Tras analizar la misteriosa onda gravitatoria, los investigador s han llegado a la conclusión de que corresponde a una fusión de dos agujeros negros. Hasta aquí, nada extraño: hasta ahora se habían detectado once. El estudio revela, además , que los dos agujeros negros que se fusionaron, hace siete mil millones de años, tenían 85 y 66 masas solares. El resultado del cataclismo cósmico dio lugar a un agujero negro de 142 masas solares y una energía equivalente a nueve veces la masa del Sol que se liberó en forma de ondas gravitatorias.

La pieza que no encaja en el esquema de los astrofísicos es el agujero negro de 85 masas solares. Todos los agujeros negros que se han observado hasta ahora pertenecen a alguna de estas dos categorías: o son objetos de pocas decenas de masas solares que se han formado en el colapso con que mueren algunas estrellas o son monstruos que pueden hacer millones de masas solares. Según los modelos de evolución estelar, sin embargo, las estrellas moribundas que se encaminan hacia el colapso no pueden dar lugar a agujeros negros de entre unas 65 y 130 masas solares. De dónde ha salido, pues, el agujero negro de 85 masas solares?

La explicación más plausible es que hayamos observado por primera vez una fusión de un agujero negro que procedía de una fusión previa, afirmó  en un comunicado Alessandra Buonanno, directora del Max Planck Institute for Gravitational Physics de Potsdam (Alemania) . P er confirmar esta explicación y descartar del todo de otros de más exóticas, como la de una cuerda cósmica del Universo primigenio o la de un agujero negro de materia oscura formado poco después del Big Bang , serán necesarios más observaciones.

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