Un hombre que sufre la enfermedad del “Joker” valora la actuación de Joaquin Phoenix

Risa Joker

Joaquin Phoenix interpreta a un "Joker" con risas espasmódicas. [© Warner Bros.]

Arthur Fleck, el “Joker”. en la película homónima de Todd Philipps, sufre de una enfermedad que lo hace reír irremediablemente. Una patología muy real, que Joaquin Phoenix encarna brillantemente.

Scott Lotan conoce muy bien esta patología. En una entrevista con LADbible , este estadounidense de 47 años explica que vive en un estado de incontinencia emocional llamado síndrome pseudobulbar (PBA), causado por daño neurológico. Específicamente, le encanta la risa incontrolable, que puede durar hasta diez minutos. En Internet, los videos que muestran la realidad de esta delicada situación se han vuelto virales después del lanzamiento del “Joker”.

Más allá de la fatiga crónica que causa, esta patología llevó a Scott Lotan a vivir situaciones cuanto menos incómodas. “A veces tuve problemas en un restaurante, me pidieron que me fuera porque los camareros estaban incómodos. O cuando tomo algo con amigos, siempre hay alguien con falta de autoestima que piensa que me estoy riendo de él” dijo a LADbible.

Y mucho peor fue la ocasión tras un accidente de tráfico en 2003, que le costó la vida a su prometida. Scott Lotan, fue interrogado por la policía, y no pudo evitar reírse sin motivo. “En el funeral de mi compañero, me vi obligado a hacerme a un lado porque podía estallar de risa en cualquier momento”, agrega.

Un verdadero retrato de la realidad

“Fue como mirarse en un espejo”, dice Scott Lotan sobre la actuación de Joaquin Phoenix , que tiene el mérito de arrojar luz sobre esta enfermedad neurológica poco conocida. “Es perfectamente capaz de encarnar esta incapacidad para dejar de reír, sin importar las circunstancias. La escena en el autobús, donde todos lo toman por loco, la viví. Captura este sentimiento de soledad y frustración, pero también el de no ser entendido por los demás”.

Y el retrato de la patología que encarna Joaquín Phoenix sería, según él, fiel a la realidad. Hasta el punto de interpretar los momentos en que se convulsiona durante sus ataques de risa: “A fuerza de reír nerviosamente, me puede ocurrir que me quede sin aire y termine sofocándome”.

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