El streaming, la televisión del presente

Tv streaming

Netflix, Disney Plus, Movistar, HBO, Sky Tv, Amazon Prime Video, Filmin… Lo que hace años sonaba a ciencia ficción, hoy es ya una realidad: las plataformas de televisión por streaming copan un mercado cada vez mayor, mientras otros modelos de entretenimiento clásicos, como la televisión convencional o el cine, están sufriendo una caída progresiva.

Como consumidores, ahora nos resultaría inconcebible que no pudiéramos disponer de nuestras series o películas favoritas donde, como y cuando queramos. Se acabaron los días en los que la oportunidad de acceder a contenidos televisivos estaba determinada por el momento de la emisión.

Se trata de una tendencia que venía mostrándose en los últimos años, pero 2020 ha sido la prueba del algodón: en el año de la pandemia, muchos usuarios han encontrado en el streaming una alternativa a las actividades de ocio que se han limitado.

Apenas han pasado cinco años desde que la gran pionera, Netflix, llegara a España. Pero la tendencia, que sigue imparable, es también irreversible: el futuro (al menos hasta que se invente otra cosa) es de las plataformas streaming, que están explotando las ventajas que ofrecen al consumidor (productos exclusivos y bajo demanda, y un catálogo en permanente renovación) y la generalización de la fibra en casa, que ofrece el soporte tecnológico para la alta definición y una rápida velocidad de carga.

En poco tiempo, hemos pasado del ADSL a la fibra óptica, y ahora al 5G. El ancho de banda y la velocidad ha aumentado de forma exponencial, igual que los gigas que podemos consumir sin coste adicional. Al mismo tiempo, se ha producido un progresivo abaratamiento de los costes.

El consumo televisivo del futuro

A estos factores se suma también el hecho de que las plataformas hayan invertido mucho tanto en su producción propia como en promoción. El resultado es que estar suscrito a alguna plataforma (o a varias) se ha convertido en imprescindible, especialmente en algunas franjas de edad, lo que augura un buen futuro a estas empresas.

Según la ‘Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2018- 2019‘, la última elaborada por el Ministerio de Cultura y Deporte, un 52,2 % de los encuestados asegura que tiene alguna suscripción, porcentaje que se incrementa entre la franja entre 18 y 34 años de edad: el 87 % de estos jóvenes que declaran tener acceso a algún servicio de streaming.

Estas cifras, las últimas oficiales, ya han quedado hoy ampliamente rebasadas, después de que los consumidores aumentaran en torno al 75%, durante un 2020 que ha venido acompañado de largos periodos de confinamiento. Netflix, que sigue siendo la plataforma líder, ronda ya los 200 millones de usuarios en todo el mundo. Prime Video, el servicio de streaming de Amazon para sus clientes prime, tiene entre 175 y 200 millones de suscriptores. Y un recién llegado, Disney Plus, acumulaba 86 millones de suscriptores apenas un año después de su lanzamiento. En España, Netflix tiene 4,1 millones de usuarios, Movistar + algo más de 4 millones, Vodafone TV 1,5 millones y Amazon Prime 1,2 millones, según datos de Statista.

Pero además, el streaming ha venido también a satisfacer los paladares más exigentes o particulares, que hoy disponen de plataformas cinéfilas como Filmin, dedicadas al cine español (Flixolé), a Bollywood (Eros Now), de series breves (Quibi) o al deporte (DAZN). En definitiva, más allá de ser una moda o algo coyuntural, el streaming ha llegado para quedarse y es ya el presente, por una razón muy sencilla: somos nosotros, los consumidores, los que hemos cambiado.

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