FIB 2016
Savages

Savages

Matador, 2016
8.0
Publicado el 26.01.16
Aquello de no juzgues un libro por su portada no se aplica a ‘Adore Life’, el segundo disco de Savages. En ella se puede ver un puño firmemente cerrado, retratado en blanco y negro y de tonalidades grises. No hay una imagen más simple y potente que resuma el sonido del cuarteto londinense. Lo mismo podría decirse de su título: esto es una carta de amor a la vitalidad. Entendiendo ambos conceptos, claro, como ellas los perciben. Cuando dicen que el álbum es “sobre el amor, cualquier clase de amor”, no se refieren al amor al que estamos acostumbrados en la música. Así bien, el LP no es romántico, pero sí trata temas que derivan de él, es decir, la sexualidad (tanto género como cantidad, ya introdujeron en sus primeras composiciones el concepto del poliamor, rompiendo con el heteropatriarcado), el deseo, los juegos de poder y sometimiento dentro de las relaciones y mucho más.

Algunos se han sorprendido por el sonido de ‘Adore Life’, con algunos más momentos más calmados de lo habitual, como si su álbum de debut, ‘Silence Yourself’, no cerrase sus dos caras con piezas atípicas. Así, temas como ‘Adore’, una balada (casi torch song punk) muy al estilo PJ Harvey, por extraños que puedan parecer dentro del contexto de un disco de post-punk de acelerador apretado a fondo, encajan coherente en el cancionero de Savages. Por lo demás hay varias constantes que se repiten. Por ejemplo, Johnny Hostile, el novio de la líder, Jehnny Beth, vuelve a la producción. También han probado muchas de estas canciones en conciertos previos, en una suerte de ejercicio de ensayo y error. Seguras de sí mismas como son y conscientes de que sus mejores cualidades están en su tan loado directo, ha sido en ese terreno donde han crecido estas producciones en lugar de en el estudio. El primer LP empezaba como un tiro, primero con un sample de un filme de Cassavettes y poco después con ese asalto sonoro al que ya nos tienen acostumbrados. Aquí pasa tres cuartos de lo mismo: a los pocos segundos ya están puestas todas las cartas encima de la misma: Beth ruge y los riffs de guitarra minimalistas entran en escena en una ‘The Answer’ que se erige desde ya como nuevo himno. Primera en la frente.

Por eso, aunque reserven nuevamente el final de las dos caras para dejarse llevar y probar cosas nuevas (del medio tiempo de letra sensual ‘Slowing Down To The World’ a ese cierre apocalíptico, desolador y abrasivo que es ‘Mechanics’, este trabajo es casi tanto o más salvaje como su antecesor. Ahí está esa macarrada punk ‘T.I.W.Y.G’ que promete pogos demenciales en sus conciertos; ‘Evil’, que las muestra más desenfadadas y cercanas a la pista de baile (eso sí, con un esputo en la cara a esa iglesia francesa que se opone al matrimonio gay) o ‘Sad Person’, una demostración de que aunque tengan fama de escurridizas, de que sonríen poco y muerden mucho, también han sabido dotar de más accesibilidad a esta colección de canciones. Beth seguirá siendo la respuesta femenina a Ian Curtis, pero esta vez, más intensas, más tormentosas y más gruñonas se acercan más a ese Michael Gira que tanto las adora. Y si el jefazo de Swans, uno de los grupos de rock más violentos de la historia, te da el visto bueno es que tu propuesta es seria.  

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