FIB 2016
Arca

Arca

Mute, 2015
8.0
Publicado el 19.11.15

Para este, su segundo álbum oficial, Arca podría haber tirado perfectamente de agenda y llamar a Björk, Kanye o FKA twigs (o Dean Blunt, con el que acaba de colaborar) para que pusieran unas voces aquí y unos coros allá. A nadie le habría parecido mal, sin duda hubiera llegado a más público y su nómina de colaboraciones (además de su cuenta corriente) se hubiera visto lógicamente muy beneficiada. Pero Arca no va por ahí. A pesar de producir para el mainstream (Kanye lo es; Björk prácticamente) el músico venezolano es un auténtico rara avis que lejos de limar las aristas de 'Xen' –disco excelente pero también denso como el humo de un habano– las afila aún más, eliminando en 'Mutant' cualquier rastro de single o track mínimamente radiable; la que más se parece a 'Thievery' aquí quizás sea 'Vanity', y ni así.

Antes de empezar a escuchar hay ya varios elementos que avisan del nivel de extrañeza y marcianidad con el que nos vamos a enfrentar. La portada es la primera de las señales. Obra de nuevo de Jesse Kanda, resulta sumamente inquietante, bastante feísta y definitivamente indescifrable; perfecta pues para ilustrar el contenido del disco. Luego está el título: no se me ocurre uno mejor (¿quizás 'Alien'?) para un álbum que es exactamente eso, mutante hasta el extremo. Pero quizás la clave más certera esté en las propias palabras de Ghersi (apellido real de Arca; de nombre Alejandro) explicando las motivaciones detrás del álbum en las redes pocos días antes de su publicación oficial: "Mutant' is about sensuality and impulsiveness as escape routes out of rigidity. Softness as a weapon when the mind attacks itself". Sensualidad e impulsividad para romper con la rigidez, suavidad como arma para contrarrestar el momento en el que nos ataca la propia mente. Por una vez, y sin que sirve de precedente, palabras que cobran todo su sentido al escuchar el disco por primera vez, y que se van revelando aún más útiles y claras en las sucesivas repeticiones. Haciendo honor a su condición de obra incierta y amorfa, el disco descubre poco a poco el material sensible del que está hecho su interior, eso sí, protegido por capas y capas de latigazos metálicos, sonidos maleables como el mercurio (o mejor aún, como aquél sólido-líquido tan viscoso de la infancia de algunos de nosotros llamado blandiblub), pianos de cámara, cuerdas irritadas por la tensión y mareantes nebulosas de ruido digital. Puede parecer, pues, que la suavidad y la sensualidad brillen por su ausencia en 'Mutant', cuando en realidad son su motor principal y afloran a medida que se va penetrando en las complejidades de su endiablada no-estructura.

'Mutant' dejará a muchos tirados por el camino, y desde luego no es fácil acercarse a una obra como esta (más cercana en espíritu a Anton Webern o a Sunn O))) que a Aphex Twin) pero hay que intentarlo. Él lo vale.

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