FIB 2016
Animal Collective

Animal Collective

Domino, 2016
8.0
Publicado el 19.02.16

La cruz de Animal Collective será siempre, para bien o para mal, 'Merriweather Post Pavilion'. El álbum catapultó a un grupo que jamás tuvo aspiraciones de dominación mundial a unas cotas de fama que ni ellos ni sus fans podían prever. De la noche a la mañana, los de Baltimore dejaron de ser un grupo experimental y rarito a convertirse en la banda de moda. No había festival que no se los rifara ni persona que no se declarase fan, aunque sólo se hubieran convertido a la causa hace tres días. No pretendo decir con ésto que el grupo tuviera que seguir condenado al ostracismo y a que nadie mas los disfrutara, pero es necesario contextualizar para entender por qué cada nuevo lanzamiento del grupo despierta reacciones tan encontradas. Es la eterna pescadilla que se muerde la cola del pop: malo si el grupo se atiene a la fórmula de siempre, porque entonces se repiten, y malo también si rompen con todo, porque corren el riesgo de perder fans, ventas y caché por el camino. 

Desde el éxito de 'Merriweather Post Pavilion', el ejercicio favorito de fans (muchos de ellos advenedizos) y críticos con Animal Collective es destrozar  al grupo. Hay quien les reprocha que suenan a Beach Boys, como si olvidaran que los de Baltimore siempre han tenido tendencia a sonar como unos Beach Boys pasados de ácido y samples. Hay quien les echa en cara su inaccesibilidad, olvidando que Animal Collective nunca han buscado ser un grupo de pop accesible. Hasta les critican de no tirar de hits en sus conciertos, olvidando que a lo largo de su carrera sólo han tenido un par de ellos. Y en 2012, cuando todo el mundo esperaba un 'MPP, part 2', el grupo salió por peteneras con 'Centipede Hz', que espantó a los nuevos  acólitos y a los que llevan años siguiéndolos les dejó con un regusto raro, sabedores de que nos podían dar más. Parece que ese “más” llega ahora. 

'Painting with' seguirá sin convencer a quienes esperen una continuación del disco que los encumbró, pero al fan que los ha seguido todo este tiempo les recordará a los álbumes de sus comienzos, porque con este disco, Animal Collective (esta vez sin Deakin,  inmerso en la preparación de su debut en solitario) han vuelto a sus raíces. 'Painting with' no es ese tiro directo a las entrañas que era 'MPP', necesita escuchas, y sobre todo, necesita esa predisposición a perderse en un mundo construido a base de collages surrealistas, incluso cuando se adaptan a la tradicional estructura verse-chorus-verse.. Sí, suenan accesibles en 'Floridada' o 'Golden gal', no en vano las han elegido como singles de presentación, pero 'Recyling' o 'Summing the Wretch' transportan inmediatamente al universo de 'Strawberry Jam' o 'Feels', con esos loops y beats que en esta ocasión han creado entre dinosaurios proyectados en las paredes, con un ojo puesto en el cubismo y otro en el dadaísmo, como se han encargado de explicar en las entrevistas que han dado hasta la fecha. Sin duda, al que no está acostumbrado a AnCo, las declaraciones le sonarán pretenciosas, pero basta sumergirse en unas melodías confeccionadas en forma de 'cut and paste' (más evidente en 'Vertical'), evocación ('Lying in the grass) y experimentar a base de indagar en el pasado (en 'The Burglars' se sumergen de pleno en la psicodelia de los 60 y le dan una vuelta de tuerca). Aunque tienen momentos menos inspirados ('Bagels in Kiev', 'On Delay'), en 'Painting With' no faltan esas canciones que se crecen con cada escucha ('Spilling Guts',  'Summing the Wretch') y que están llamadas a convertirse en clásicos del grupo. Tal vez 'Centipede Hz'  fuera un paso en falso, una provocación premedita o simplemente fruto de una fama mal digerida, pero en 'Painting with' están esos Animal Collective que a lo mejor no están llamados a encabezar festivales y agotar entradas en un día, pero sí a romper con los límites de un pop que a menudo peca de autocomplaciente e inmovilista. 

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