FIB 2016
sellos independientes (2)

La trastienda: sellos independientes (2)

Publicado el 24.10.13
por Guillermo Arenas
@GuillermoArenas

Leer primera parte

 

4. Las piedras en el camino

A estas alturas de la conversación, queda claro que nadie sin una vocación absoluta y amor incondicional a la música se le ocurre fundar un sello. Pero, en medio de un escenario que se nos plantea como ruinoso para la actividad discográfica ¿cuáles son las dificultades más importantes a las que se enfrentan? Nuestros protagonistas señalan en varias direcciones, pero hay una que está clara y que no les afecta exclusivamente a ellos. Hablamos de dinero, claro. Nacho Ruiz, de Gran Derby, nos explica su caso: “Sin duda, el aspecto financiero. Resulta extraordinariamente difícil profesionalizarse en la realidad musical española, tanto como músico en sí y como responsable de un sello. Cuando empezamos, yo era menor de 30 años formalizando una S.L. Aun así, no hemos recibido ayuda financiera o asesoramiento de ninguna institución oficial. Esta labor la tenemos que combinar con otros trabajos y eso lo complica mucho... Al final, el resultado es que en el ámbito independiente también se agranda la diferencia entre grandes y pequeños”.

Esa necesidad de compaginar el trabajo en un sello con otras fuentes de ingresos más fiables son otro de los obstáculos en el camino, como nos cuentan desde Glitter End: “La mayor dificultad tiene que ver con compaginar nuestro trabajo con el sello. Hubo un momento que descuidamos un poco el tema de los envíos y se nos acumuló el trabajo. Nos sentimos muy mal por ello y llegamos a pensar por qué narices nos habíamos metido en ese berenjenal. Pero eso ya pasó y ahora nos organizamos mejor”. La falta de dinero también se deja notar en distintos campos, como nos explica Uri de Hivern. “Creo que el tema contractual y de licencias es el que da más pereza”, explica. “Te llegan contratos de licencias y de otras cosas y necesitarías un bufete de abogados para mirarlos y cambiar condiciones pero ni la infraestructura lo permite ni tenemos el dinero para ello”.  Jordi, de Domestica, apunta los problemas para poner en el mercado discos con un diseño y un sonido muy cuidados “creo que las peores dificultades son las económicas: hacer valorar tu trabajo en un mercado en que los vinilos se mueven a precios irrisorios, comparado con lo que cuesta hacer un buen mastering, realizar un trabajo de diseño manual, o muy elaborado (aunque no sea a mano), el coste de una producción en vinilo de alta calidad... Es decir, trabajar todo el proceso de la edición del disco cuidando al máximo todos los detalles, y luego luchar para que salgan las cuentas y seguir adelante... Sin ninguna ayuda por supuesto”.

 

Otras veces los obstáculos son más anímicos que materiales, como nos explica Pablo de Discos Humeantes, para quien lo más complicado es “mantener la ilusión arriba todo el rato. Al principio la propia inercia del comienzo hace que las cosas vayan saliendo pero poco a poco necesitas dedicarle más y más tiempo y el esfuerzo muchas veces no se traduce en nada concreto y puede llegar a ser un tanto frustrante”. A esa sensación tampoco ayuda una escena poco sólida, como nos explican los responsables de Sonido Muchacho: “en muchas ocasiones se te viene un poco el mundo encima al tener que luchar con un circuito musical inexistente. Conseguir un caché para que una banda pueda girar a gastos cubiertos es muchas veces un triunfo cuando debería ser algo básico”.

 

5. Haciendo cuentas

Puede que el lector, en algún momento, se haya preguntado cuánto cuesta hacer un disco, grabarlo, fabricarlo, hacer que llegue a las tiendas… Como en todo, depende mucho de lo que quieras (o puedas gastarte), pero no hemos podido resistir la curiosidad y le hemos trasladado la pregunta a nuestros interlocutores. En Discos Humeantes nos cuentan que “Es muy difícil afinar. Hay grupos que graban en casa y grupos que graban en estudio y los estudios son como las patadas... hay de todo. Sobre la fabricación un poco lo mismo, depende lo que quieras, digamos que a partir de unos 1200 € puedes fabricar un vinilo”. ¿Y cuántas copias se editan de cada uno de sus discos? “Hemos editado desde 100 a 500 copias”, nos explica,  “pero lo normal es que editemos entre 300 y 500. Tenemos varias ediciones agotadas de 500 copias y nunca hemos reeditado nada así que son varios los discos que comparten el honor”.

 

En cifras similares se mueven la mayoría de los sellos con los que hemos consultado. En Hivern, nos explican que “puedes editar un disco por 600 y puedes gastarte 2000, nosotros hemos hecho ambas cosas, siempre estudiamos el proyecto y vemos que le conviene y hasta donde podemos llegar”, y que acostumbran a editar “de 300 a 500 copias”, con algún pico puntual aunque sin llegar nunca a las 1000. En al caso de CANADA, Borja Rosal nos cuenta que  “solo publicar un disco ya nos cuesta alrededor de unos 4000 euros, teniendo en cuenta que editemos en CD y vinilo”, y se mueven entre las 200 y 500 copias de cada referencia.  

Esas cuentas, en muchos casos, se hacen sin incorporar los gastos de grabación, como nos detallan desde Glitter End: “Nosotros hacemos licencias con cada artista. Eso quiere decir: todo es propiedad del artista, nosotros sólo lo editamos e intentamos cuidar que todo salga bien. Cada disco ha costado cosas distintas. 500 copias de un LP, te puede costar alrededor de 2000 euros (…) Por lo demás, son gastos que en nuestro caso ha hecho el grupo. Pero hazte la idea: un estudio de grabación profesional puede costar entre 200 y 300 euros al día. Si quieres un diseño concreto que no puedas hacer tu o algún amigo, hay que pagar al diseñador también. Todo va sumando”. Eso sí, también apuntan maneras de hacer frente a los gastos: “Hay muchas maneras de conseguir hacerlo bien sin hipotecarte mucho: Juntarte con otros sellos amigos para repartiros el gasto y el trabajo (el disco de "Animals" lo hicimos un montón de sellos, de modo que todos aportamos dinero y nos repartimos las copias que podíamos vender), conseguir una pequeña base haciendo conciertos del grupo, hacer una preventa del disco o un crowdfuding...”

Con estas cantidades, no es de extrañar que para casi ninguno de nuestros interlocutores su sello sea la manera de ganarse la vida. Además de profesiones ajenas al mundo de la música, se imponen otras actividades relacionadas. Ese es el modelo que sigue Pablo, de Discos Humeantes: “Además de editar discos, organizamos conciertos en Asturias y llevamos la contratación de las bandas del sello. Así que sí, Discos Humeantes es mi principal trabajo. Entre otras cosas porque hace algo más de un año que no tengo ninguna otra fuente de ingresos y porque la dedicación es a tiempo completo. En cuanto a si es rentable o no, depende un poco como se mire... Si traduces las horas trabajadas al dinero que te llevas a la cartera no lo es, pero al menos puedo decir que tengo la suerte de hacer lo que me gusta y sacarme unas pocas monedas para ir saliendo adelante”. Esa es para Uri de Hivern la única manera de que un sello sobreviva. “Ahora mismo un sello o se reconvierte en un proyecto 360 grados, controlando todas las facetas de los artistas (management, publishing etc.) o es complicado que viva”, cuenta. “Hay dos vías más: editar música comercial y arrasar en digital, cosa que no nos interesa. La tercera vía es ser muy bueno sacando álbums y que se vendan bien pero eso también es muy complicado”.

 

6. Los resultados

Como buenos padres, imaginamos que todas esas dificultades se olvidan cuando se tiene por primera vez en las manos el fruto de tanto trabajo, un disco recién editado. ¿Y cuáles son los que han tenido mayor éxito de ventas? En Gran Derby nos cuentan que “el disco que más copias ha vendido en la historia del sello es ‘The Garden Room’, de Alondra Bentley. El podio lo completan ‘Peores cosas pasan en el mar’, de The Secret Society y ‘Nine Stories’, de Nine Stories. En el caso de Sonido Muchacho, nos dicen que han “agotado varias referencias, los singles de Tigres Leones y Terrier están descatalogados, el LP de Diego García junto con  la edición especial del single de Juventud Juché también nos han funciona francamente bien a nivel de ventas”. La referencia más vendida de CANADA hasta la fecha es el disco de debut de Svper, anteriormente conocidos como Pegasvs, mientras que para Domestica fue “el recopilatorio ‘Non Plus Ultra 1980-1987’ que se agotó muy rápidamente, una edición de 500 ejemplares impresa a mano”. Para Gramaciones Grabofónicas, la referencia de más éxito es “la reedición de Ataque de Caspa, del que hemos vendido las 500 copias que hicimos”.

¿Y sienten los responsables de los sellos una satisfacción especial por haber publicado algún disco en concreto? Casi ninguno está dispuesto a anteponer a ninguna de sus criaturas por encima del resto, pero alguno sí que se moja. Nacho de gran Derby encuentra una buena salida: “Es difícil de decir, máxime cuando he editado mis propios trabajos. Así que lo mejor será decir que el que más orgulloso me hace sentir es siempre el próximo. En este caso, 'Refugio', de Elle Belga”. Hugo de Sonido Muchacho se decanta por Juventud Juché. “Llevo trabajando con el proyecto desde el primer ensayo”, explica, “Luis es la otra persona que da sentido a todo este lío que hemos montado, suelo estar en la mayoría de sus conciertos y hay un nivel de confianza muy familiar entre sello y banda”. Y Manu, de Grabaciones Grabofónicas, destaca “el 10” de Montañas, porque fue el primer disco que sacó el sello con su formato actual. O la inminente reedición de Bananas que vamos a sacar, por ser un grupo que nos flipaba antes de tener el sello”.

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