FIB 2016
Revisión: literatura rusa

Revisión: literatura rusa

Publicado el 29.01.14
por Iván Pintor Iranzo

Coinciden en las librerías un buen número de clásicos rusos. El primer volumen de los 'Cuentos completos' de Chéjov, 'El prisionero del Cáucaso' de Pushkin, la nueva traducción de 'Los hermanos Karamázov' de Dostoievski y 'La vida de un hombre inútil', de Gorki.

 

Una casa en la tormenta

Se necesita un invierno ruso, glacial, para amar de verdad a una casa, para temer extraviarla en medio de la borrasca, como ocurre en algunos de los mejores relatos de la literatura rusa. Quizá por eso, las películas de un cineasta tan enraizado en las fuentes literarias como Andrei Tarkovski se debaten entre el horror del fuego que devora el hogar y la necesidad de rastrear un refugio, un lugar capaz de custodiar los sueños y recuerdos de la infancia. “Yo no sé qué es una casa”, el primer verso de la poesía que Tonino Guerra le compuso a Tarkovski durante la elaboración del guión de 'Nostalgia', parece surgir de las cenizas de su anterior largometraje, 'Stalker', y de ese enclave mágico, capaz de hacer realidad los deseos más íntimos de quien se atreva a adentrarse en él, que es la Zona.

 

Como cada uno de los viajeros que, en el umbral último de la Zona, corren el albur de ver atendidas sus plegarias más íntimas, la historia de la narrativa rusa está surcada por individuos confrontados con decisiones éticas que los acercan o los alejan del hogar, que pueden conducirles, aún en medio del tormento de la culpa, a una forma de vida más auténtica y espiritual. “Sería bueno que cada uno de nosotros dejara tras de sí una escuela, un pozo o algo semejante, de suerte que nuestra vida no pasara a la eternidad sin dejar huella”, escribió en su cuaderno de notas Anton Chéjov, cuyos primeros cuentos, a menudo cuadros humorísticos publicados bajo seudónimo con objeto de reservar su auténtico nombre para los textos sobre medicina, fueron dando paso a una sutil disección de los dilemas morales que afronta el ser humano.

Nunca hasta ahora habían sido compilados todos los cuentos de Chéjov en lengua castellana y esa es la iniciativa que la editorial Páginas de Espuma ha confiado al eslavista Paul Viejo, que a lo largo de cuatro volúmenes de unas 1200 páginas cada uno ha acometido la empresa de recuperar todos los relatos del autor y reunir a sus más notables traductores. El primer volumen, editado de manera exquisita y que en sí mismo constituye un acontecimiento cultural de primera magnitud, reúne los 249 primeros cuentos, escritos entre 1880 y 1885, empezando por el liminar 'Carta a un vecino erudito', con el que se abre una lección magistral de narrativa, sin la cual no existiría la cuentística moderna de Hemingway, Carver, Cheever y Pavese. Atraviesa estos cuentos la pulsión que alcanzará obras maestras como 'La dama del perrito' o el hermoso trabajo sobre la pérdida en medio de la tempestad 'En el camino' (1886), reservado para el segundo volumen  

Si, como ha señalado Nabokov, la mejor prosa rusa, de Pushkin a Gorki, “se contiene en el ánfora de un siglo redondo”, el XIX, cabe afirmar que 'En el camino', con la imposibilidad del protagonista de afianzar la mirada, de encontrar un hogar en medio de la borrasca, culmina un motivo antes cultivado por otros escritores rusos, la pérdida ocasionada por la tempestad. Así, el equívoco amoroso fraguado por un temporal de nieve en 'La tormenta' (1830), de Alexander Pushkin, o el cuento 'Una tormenta de nieve', en el que Tolstói se anticipa a ciertos procedimientos de Kafka para dar cuenta de la tempestad que lo arrastró a través de la estepa en la noche del 25 de enero de 1854, parecen alinearse con el protagonismo de un paisaje extremo cuyos contornos vedados dejan entrar el sueño y la épica en el breve poema narrativo 'El prisionero del Cáucaso' (1822), de Pushkin, que acaba de ser publicado por la editorial Acantilado.

 

La recursiva musicalidad original, vertida al castellano de manera bellísima por Selma Ancira y Gerardo Torres —“las dunas, los sepulcros silenciosos, / el ruido y los relinchos de los potros”— sitúa una historia de amor tratada con la sensualidad del 'Cantar de los cantares' en un escenario donde las montañas y el esponjarse de la tierra ante el temporal adquieren un protagonismo acorde con la decisión exigida al cautivo: “Y cuando con un sordo ruido el trueno / rugía anticipando la tormenta, / el prisionero inmóvil se quedaba, / sentado en aquel monte de la aldea. / Humeaban a sus pies ingentes nubes; / en la estepa se alzaban tolvaneras. / Y entre aquellos peñascos, un refugio / quería encontrar el ciervo temeroso. / De las peñas las águilas se alzaban / y en el cielo una a otra se llamaban. / Y la tormenta con su voz ahogaba / los agudos bramidos, los relinchos”.

No hay, junto a los clásicos rusos y tal vez la narrativa de Henry James, un conjunto que avive más al lector a hacerse consciente del papel de la ficción frente a la vida. Engendrar más vida, hurgar en las lindes de la historia pero, sobre todo, confrontar a sus protagonistas con el lugar que ocupan en el mundo y las herramientas que permiten transformar la experiencia en relato es el motor que anima, asimismo, la última y gran novela de Dostoievski, 'Los hermanos Karamázov', que Alba Editorial acaba de publicar en una nueva traducción, la primera al español en más de medio siglo, de la mano de Fernando Otero, María Sánchez-Nieves y Marta Rebón. Con el afán de construir una suma narrativa, filosófica y moral, Dostoievski hizo de 'Los hermanos Karamázov' el centro de su lid con los grandes escritores que admiraba, el núcleo de lo que Harold Bloom llamaría su angustia de las influencias.

El intento de esclarecer la muerte de Fiódor Karamázov y la riqueza dramatúrgica con la que se resiguen las vidas de los hijos Dmitri, un soldado, Ivan, un escéptico que duda de la fe, la ley y la responsabilidad, y Aliosha, un personaje religioso en el que resuenan los ecos del 'Padre Sergio' de Tolstói, da pie a una novela que, en su afán enciclopédico, mide sus armas con Dante, Cervantes y Balzac. Quizá los dos títulos provisionales que el proyecto, que debía dar lugar a una segunda parte, tuvo, 'Ateísmo' y 'Vida de un gran pecador', dan la medida de la pugna entre la culpa compartida y la redención cristiana que impulsa la novela hacia el territorio de la creencia, lejos del retrato intelectual e histórico que Gorki traba en 'La vida de un hombre inútil' así como en el último volumen de su trilogía autobiográfica, 'Mis universidades'. Publicados ambos por Automática, tanto el recorrido vital del joven huérfano de 'La vida de un hombre inútil' y su papel en la revolución rusa de 1905 como la crónica 'Mis universidades' muestran un mundo al borde del colapso, en los instantes previos a la revolución, que el esclarecedor epílogo de Paul Viejo compara con la realidad contemporánea, un mundo tempestuoso en el que es ya difícil volver a casa.

 

'Cuentos completos (1880-1885)'
Anton P. Chéjov
Páginas de Espuma
Edición: Paul Viejo

 



'El prisionero del Cáucaso'
Alexander Pushkin
Acantilado
Traducción: Selma Ancira y Gerardo Torres

 

'Los hermanos Karamázov'
Fiódor Dostoievski
Alba Editorial
Traducción: Fernando Otero y Marta Sánchez-Nieves. Marta Rebón (Libro III)

 

'La vida de un hombre inútil'
Maksim Gorki
Automática Editorial


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