Un buen chico

Un buen chico

Mondadori, 201. 139 páginas
4.0
Publicado el 15.03.12

Estética Nirvana, 20 años después

En 1992, hace ¡20 años! José Ángel Mañas publicaba ‘Historias del Kronen’. Ray Loriga puso su imagen de duro romántico en la portada de ‘Héroes’ en 1994. Luego vinieron la Etxebarria y otros títulos, todos ellos sobre la vida nocturna madrileña en los años ochenta y noventa, las drogas, el vacío existencial de veinteañeros que lo tenían todo y no tenían nada; a veces había algún apunte político –en ‘Kronen’, el abuelo del narrador era franquista-, pero sobre todo se trataba de marcar distancias con la literatura política. El escritor ya no era un aspirante a un cargo en Cultura, ni un intelectual de pipa y chaqueta de pana, no tenía nada que decir de la guerra de los abuelitos ni del PSOE. Era un tipo que conoce los protocolos de la noche: música, sexo, drogas, poetas malditos, perversiones, mujeres consumibles. Mañas y Loriga se la jugaron rompiendo los códigos vigentes: recibieron sopapos a diestro y siniestro. Pero Javier Gutiérrez (Madrid, 1974) ya va sobre terreno trillado.

El protagonista de ‘Un buen chico’ es Polo, un guaperas que trabaja en un banco, vive con la bella Gabi. A finales de los años 90 soñó con ser otra cosa, como todos a los veinte. Tenía un grupo musical, donde estaban la bonita Blanca y su hermano Nacho. Todo se rompió porque en las fiestas after hours siempre se pierden los papeles. Aquí, la trama se desarrolla mediante diálogos cruzados que ponen en escena tiempos distintos, en capítulos abiertos con la breve historia que inspiró un CD favorito. Historias siempre trágicas, siempre malditas: los niños pijos necesitan la vecindad del mal en pack de lujo. Estamos, así, de regreso a la Estética Nirvana. Cuando paseando por Malasaña Polo encuentra a Blanca, diez años después de los hechos que los distanciaron, se dispara la memoria y al lector lo llevan desde ‘Historias del Kronen’ (chicos malos) a ‘American Psycho’ (un chico pero que muy malo).

Entretanto, olvídate de la literatura y hasta de la música: Javier Gutiérrez ha trabajado la imagen y el escenario, pero apenas el texto. Ni siquiera tiene la emoción de ‘After’, la película de Alberto Rodríguez. En ‘Un buen chico’ todo suena igual y, encima, suena a lo que era nuevo hace veinte años. Y ni siquiera entonces era tan rompedor.

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Javier Gutierrez, Javier Gutiérrez, José Ángel Mañas, Ray Loriga, Nirvana

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