Tórtel

Tórtel

Los Enanos Gigantes / El Volcán, 2012
8.2
Publicado el 17.04.12

Que vivan los cantantes desconocidos y la brisa mediterránea

“La alegría siempre está al borde de un acantilado y siempre es necesaria. Hay que sacarla del fondo del pozo, si es preciso. Yo creo tener una gran capacidad de sorprenderme y de buscar el entusiasmo en el presente, pero creo que todos nos estamos contagiando de esa ideología apocalíptica que nos envuelve: es posible que dentro de poco la alegría sea considerada una forma de obscenidad. Muy pronto el entusiasmo estará penado”. La cita es de Enrique Vila-Matas, en una entrevista con Marcos Ordóñez recientemente publicada en El País. Por una de esas extrañas señales, la estaba leyendo justo cuando escuchaba este álbum por primera vez y la conexión me pareció sorprendentemente potente. Probablemente esas palabras del escritor catalán podrían servir perfectamente como reseña de ‘Entusiasmo’ y su autor la suscribiría al cien por cien. 

Tórtel es el proyecto personal del valenciano Jorge Pérez, ex componente de Ciudadano y que actualmente alterna sus trabajos en solitario con su participación en Maderita, grupo de idiosincrasia muy similar que lidera el veterano Julio Bustamante. Tras mostrar ya cosas muy interesantes en su debut, ‘Lugar nuevo’ (2009), ahora explosiona de forma brillante y multicolor en un trabajo que es, al mismo tiempo, sencillo, sincero, auténtico, valiente, optimista, rebelde, cálido, cercano y emocionante. De nuevo ha sido producido por Joaquín Pascual en su casa, pero con un lujoso plantel de músicos que incluye a Pau Roca, Abel Hernández, Abraham Boba, Rafa Estrela y Cayo Bellveser, entre otros, apostando por una profusión instrumental que nunca ahoga a las canciones, sino que las hace respirar y consigue que acaricien como la brisa del Mediterráneo.

Pérez canta con una emocionada naturalidad sobre cosas cotidianas a las que él aporta una filosofía personal liberada de prejuicios. Sus canciones acarician, sí, pero también muerden cuando es necesario (o, como bien dice la hoja de promo, algunas parecen pedir perdón y otras parecen estar exigiendo disculpas). Pese a sus declaraciones de amor en positivo y felicidad liberadas de cualquier sentido de la autoconsciencia (‘Entonces sí’, ‘Entusiasmo’), no hay una actitud moñas o timorata. Las certezas predominan sobre las inseguridades y la reivindicación de lo que a uno corresponde se impone a la generosidad ingenua, como se advierte en ‘El héroe del río’ o ‘Los tres mendigos’, que contiene algunas de las mejores líneas del álbum: “Los pobres hacemos bromas de ricos porque así nos sentimos más importantes/ y claro que pienso que también merezco todo tu dinero porque sé gastarlo mucho mejor”.

Algo, o mucho, hay también de reflexión ingeniosa sobre las propias canciones (“Puede que alguien me enseñara esta canción o puede que estuviera en mi cabeza”, dice en la exploración vital de ‘Las mejores intenciones’) e incluso intuyo cierta reivindicación justificada de la mentira, lo cual lo hace todo más verdadero. Hay mucha claridad en las ideas que canta, pero también un poso de misterio, como si muchas veces la frase final te descolocase y te hiciese replantearte lo que creías haber entendido de la canción. Es otro de los muchos encantos de un álbum que se debería prescribir facultativamente para aliviar dolores y disfrutar con toda la intensidad posible de los buenos momentos que tiene la vida. Y, por supuesto, de la música, como plasma en el tema estrella, ‘Los cantantes’, maravillosa reivindicación de un oficio que últimamente parece denostado. “Poned en los cantantes vuestro cariño/ aunque no os guste mucho su canción/ Son tan pobres y agradecidos/ que os darán su corazón”. ¡Que vivan los cantantes desconocidos!


Otros tags:
Maderita, Julio Bustamante, Joaquín Pascual, Pau Roca, Abraham Boba

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