Ry Cooder

Ry Cooder

Nonesuch / Warner, 2011
7.5
Publicado el 28.09.11

Crónicas de nuestra crisis

En verano de 2009 disfrutamos uno de esos conciertos que no se olvidan: Ry Cooder y Nick Lowe mano a mano en un recinto con cómodos butacones. Cada melodía era mejor que la precedente y el alegato final fue una intensa versión de "How Can a Poor Man Stand Such Times and Live?". Se trata de una modesta pieza folk de 1929, escrita por Blind Alfred Reed, donde se hace una crónica a pie de calle de los duros años de la Gran Depresión. No era un simple guiño aislado: estamos ante un artista que aspira a que alguien pueda escuchar en 2100 este "Pull Up Some Dust And Sit Down" y entender cómo era la vida de la gente corriente en nuestros días. Por eso arranca con "No Banker Left Behind" , una pieza robusta que arremete con ironía contra los lamentables rescates bancarios de la administración Obama (replicados luego en Europa).

Cooder es una figura que puede resultar antipática: el clásico músico llamado “de calidad” (con credenciales blues, folk y rock) que firma trilogías como si fuera un novelista solemne y al que la crítica trata con sospechosa unanimidad. Baste decir que la puntuación media de las reseñas de este álbum llega al 95 sobre 100. Además, al menos en España, es uno de esos tótems de la respetabilidad capaces de convertir en aceptables géneros que antes se consideraban despreciables. Los oyentes más “puretas” parecen necesitar que Cooder o alguien similar estampe su sello de calidad en los corridos o la música cubana para incluirlos en su dieta musical (el caso de “Buenavista Social Club” es especialmente sangrante). Todas las pegas expuestas en este párrafo tienen más que ver con los mecanismos de la industria y los prejuicios de cierto sector del público que con los méritos de Cooder, que hace bien en abrir sus oídos a sonidos no anglosajones. En este último álbum hay bastante recurso latinos, asimilado con su habitual naturalidad.

Lo peor del lote son las piezas que pasan de seis minutos: tanto “Baby Joined The Army” con “John Lee Hooker For President” suenan flojillas y redundantes. Quitando estos patinazos, tiene razón el periodista Neil Spencer cuando describe a Cooder como “un Woody Guthrie de nuestro tiempo”. El álbum tiene un nivel notable gracias a un puñado de canciones sencillas pero potentes que se te quedan grabadas en la memoria con un par de escuchas. “Simple Tools” es el ejemplo más rotundo, además de uno de los mejores estribillos del año. También demuestra gran clase en “Quicksand” (cerca de Neil Young), “No Hard Feelings” (nana acusatoria a la clase dirigente) o “Christmas Time These Year” (alegría mexicana con relleno de humor negro sobre el belicismo gringo). Alguna otra pieza ni mata ni engorda, pero estamos ante otra sustanciosa entrega de un músico que se niega a ignorar los conflictos del tiempo que le ha tocado vivir. Al borde de la edad de jubilación, Cooder sigue siendo un compositor relevante, empeñado en recordarnos que la música popular nació para reflejar los sentimientos de la comunidad. Una postura artística que en los últimos treinta años resulta complicado de encontrar, sepultados como estamos entre dramas intimistas y despliegues de fantasía fashion.


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Nick Lowe, Buena Vista Social Club, Woody Guthrie

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