Klaus&Kinski

Klaus&Kinski

Jabalina, 2012
8.0
Publicado el 14.02.12

Fragilidad existencial y humor negro

Tanto en ‘Tu hoguera está ardiendo’ (2008) como en ‘Tierra, trágalos’ (2010), Klaus & Kinski han hecho de la dispersión estilística una de sus señas de identidad, hasta el punto de que, en vísperas de su tercer largo, los fans intentaban aventurar con qué géneros nuevos se atreverían a experimentar. ‘Herreros y fatigas’ comienza desafiando ese pronóstico al apostar por tres temas bastante homogéneos: ‘La duda’, ‘Contrato’ y ‘El día de los embalsamados’, que oscilan entre el electro-pop, el krautrock y el shoegaze, y donde ceden especial protagonismo a una sección de cuerdas cada vez más presente.

A partir de ‘Soneto’ –cuya enrevesada letra responde, precisamente, a ese género literario- la cosa ya empieza a irse por los cerros de lo imprevisible. ‘Poderoso caballero’ tiene un tono más folk-rock, ‘In The Goethe’ (impagable título) es, posiblemente, la primera habanera de la historia que finaliza en suicidio, ‘Sacrificio’, con piano en primer plano y castañuelas, recuerda a Falla y Albéniz, ‘Cumbres profundas’ toma un homenaje a My Bloody Valentine por una vía cuasi metalera y, como demoledor remate, ‘Buceador’ adquiere una atmósfera de pop evocador, oscuro, casi gótico.

Los textos de Alejandro Martínez mantienen su particular lucidez,  en especial cuando hace gala de su personal humor negro (‘El día de los embalsamados’ es un cuento de terror, la citada ‘In The Goethe’ es una parodia de los clichés del romanticismo decimonónico, ‘Daño cerebral’ es una reflexión casi gore sobre el deseo de ser somatizado y ‘Ojo por diente’ lleva hasta la más radical exageración el sentimiento de amor incondicional. No obstante, por encima de la gracieta, lo más impactante del álbum son los momentos que muestran sus preocupaciones existenciales, incluso desde una óptica social. Es el caso de ‘Contrato’ (líneas como “Van a certificar/ que les pertenezco ya” recuerdan bastante en ese sentido a Los Planetas), de la rebelión ante el consumismo que es ‘Poderoso caballero’ y, en especial, de ‘La Pensión’, que introduce de forma desarmante un tema que aparece varias veces en el disco: el miedo (o no miedo) a la muerte. Añadamos ‘Relatividad general’ como una de las más bonitas y originales canciones de amor que han escrito y, por supuesto, la voz aguda de Marina Gómez-Carruthers, que canta mejor que nunca. Por si esto fuera poco, los murcianos vuelven a ser generosos, con 14 temas y más de una hora de recorrido, sin apenas relleno. Consolidación de talento para un grupo único, que hasta ahora ha conseguido que cada uno de sus álbumes sea todavía mejor que el anterior.


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