Fringe

Fringe

5.5
Publicado el 25.05.12

Universos perdidos

El mundo de la televisión, con sus ejecutivos y sus magnates, no deja de basarse en una premisa democrática: el espectador es soberano y con su mando decide.

Y como en la política, no siempre el voto de la mayoría decide sabiamente. Así, nuestras series favoritas han vivido (y viven) con la constante amenaza de la cancelación sobre sus cabezas. Desde ‘Arrested Development y ‘Community’ hasta Firefly o Freaks & Geeks. Pero los poderes del soberano no terminan ahí, también pueden llegar a afectar al  contenido mismo de las historias. Así es como ‘Fringe’ pasó de arrancar su tercera temporada con una premisa absolutamente magnética (cada capítulo discurría enteramente en uno de sus dos universos) a desinflarse, esclava de sus pobres audiencias, hasta el  tierra de nadie en el que ha discurrido su cuarta entrega.

Cuanto más ha luchado Fringe por mantenerse en el aire, menos convencidos estábamos de que mereciera estarlo.  En el proceso de incluir a todos aquellos espectadores que se veían perdidos cuando la serie se sumergía de lleno en su mitología, ha ido perdiendo el interés de los que considerábamos que era precisamente en esos momentos cuando más brillaba. Así hemos pasado de observar una guerra entre universos espejo abocada (como todas las guerras) a la autodestrucción, a la insustancial cooperación de ambos bandos.  Es imposible no sentir que con esta temporada hemos dado un paso atrás. El reseteo de todos para olvidar la presencia de Peter (personaje con el que, claramente, no saben qué hacer) se ha llevado consigo también la dinámica del grupo que tan bien le hacía a la historia.

Pero cuando ya lo dábamos todo por perdido, llega el capítulo ‘Letters of Transit’. Saltamos al año 2036, los observadores han tomado el control, no tenemos ni idea de qué está pasando, no sabemos dónde estamos ni quiénes son esos personajes que toman el peso de la pantalla, pero de algo sí estamos seguros: nos queremos quedar aquí.  ¿Todo lo que nos han contado en los dieciocho capítulos anteriores? Olvidémoslo y no miremos nunca atrás. Un solo episodio, cuarenta minutos bastaron para evidenciar lo mucho que habíamos perdido en la temporada, pero también  para recordarnos que las historias de Fringe aún tienen mucho que ofrecer, si sus responsables se lo proponen.

Solo podemos esperar que su quinta y última temporada, de sólo trece capítulos,  deje atrás pretensiones de inclusión y nos precipite a tomar un salto de fe sólo apto para adeptos. ¿Será ésta la serie que por fin se deshaga de la “maldición Abrams”?

 

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Arrested Development, J.J. Abrams, Community

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31.12.13

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