El dictador

El dictador

Con Sacha Baron Cohen, Megan Fox, Ben Kingsley...
6.0
Publicado el 13.07.12

La metodología de la provocación

Hay dos películas en ‘El dictador’. La primera es el propio filme, lo que relata y de qué manera lo relata. La segunda atañe a su campaña de promoción, ejecutada y escenificada en la última ceremonia de los Oscar o en el último festival de Cannes como otra película en sí misma. Más que intérprete, o comediante, que lo es, el actor y guionista Sasha Baron Cohen escenifica. Y le es igual estar haciéndolo ante las cámaras de las principales televisiones internacionales como frente a una cámara de cine que filma lo que él ha escrito y se apresta a escenificar. Así que tan importante es lo uno como lo otro. Y quizá fue más divertida su irrupción en la entrega de los Oscar ataviado de dictador de ficción y esparciendo las cenizas del dictador real de Corea del Norte, una película corta difundida por centenares de televisiones, que ‘El dictador’, una película larga para sala comercial a la que le falta un mayor sentido narrativo y que se estira, pese a su duración de 83 minutos, más de la cuenta, acumulando personajes sin interés que parecen necesarios pero no hacen otra cosa que desacelerar el ritmo (el ritmo de Cohen, o la puesta en escena del actor antes que la del director).

La última acción escénica de Baron Cohen y Larry Charles resulta menos sorprendente, y menos determinante, que algunas de sus anteriores propuestas. ‘Borat’, por ejemplo. Más allá de que trabajarán sobre las bases del falso documental, había en el trabajo de Baron Cohen y Charles en aquel filme una mejor metodología de la provocación. En ‘El dictador’ la mayoría de los gags son previsibles, aunque algunos sean buenos, o muy buenos, o simplemente divertidos: la utilización de canciones de moda cantadas en lenguas islámicas, el videojuego terrorista o el chiste a costa de ‘Ebony and Ivory’. Baron Cohen anuncia lo que va a hacer antes de hacerlo, y antes de que la cámara lo registre, y su sentido de la comedia políticamente incorrecta resulta más suave que en ‘Borat’ o incluso ‘Bruno’: reírse de un dictador puede tener gracia, pero no es original, y, de hecho, resulta más divertida, aunque aterradora, una película documental sobre un dictador real como General Idi Amin Dada, rodada por Barbet Schroeder en 1974.


Otros tags:
Sacha Baron Cohen, Barbet Schroeder

Otros contenidos relacionados:

23.05.12

Tu opinión, aquí

Sólo tienes que loguearte con una de las siguientes plataformas:

Dacebook
Twitter
Google
Yahoo
Tu nota: ( opcional )  
   
 
Numerocero ©. 2011-2014