Declaración de guerra

Declaración de guerra

Con Valérie Donzelli, Jérémie Elkaïm, …
6.0
Publicado el 10.02.12

Declaración de intenciones

Para analizar una película como Declaración de guerra’ merece la pena abandonar el contexto que la acompaña en las primeras líneas, de cara a recordar luego lo que se ha visto con una mirada más clara. Que Valérie Donzelli (directora, guionista y protagonista) y Jérémie Elkaïm (guionista y protagonista) se hayan embarcado en una historia que, en lo básico, se inspira en la traumática vivencia del tratamiento contra el cáncer detectado a su hijo cuando solo había cumplido18 meses es, cuando menos, un acto de coraje. Sin duda, el hecho de que la película se base en su propia experiencia es relevante en cuanto a la toma de una serie de decisiones que difícilmente otros creadores hubieran tomado, por pudor, si la historia hubiera sido una completa ficción.

Dejando de lado este contexto socio-biográfico, ‘Declaración de guerra’ se escuda en una atmósfera de cuento (esa voz en off a lo Truffaut en ‘Las dos inglesas y el amor) para realizar una serie de elecciones (como que los protagonistas se llamen Romeo y Julieta o su hijo Adán) que en cualquier otro contexto hubieran perjudicado la línea de credibilidad entre película y espectador. Su desarrollo juega a romper el duro núcleo dramático, por otro lado difícilmente soportable en una interpretación naturalista, con interludios cómicos o musicales que van desde lo emocionante (la comunicación de la terrible noticia a todos los implicados al ritmo de Vivaldi) hasta el más puro chic, pasando por algún intento de vanguardia mal llevado. 

Al respecto de ‘Declaración de guerra’ se ha invocado sin cesar la figura de Jacques Demy Aunque los ecos puedan existir, el problema radica en que el equilibrio conseguido por Demy entre lo ‘chic’ y lo relevante es fruto de un algoritmo aún no descifrado, así que donde él triunfaba otros fracasan. Donzelli, que sí acierta al focalizar en la historia de amor y convivencia, parece no saber donde parar, y ha metido en su película un poco de todo: fundidos, números musicales, voz en off, momentos de magia en la ficción, etc. La película termina encajonada en una corriente ‘retro-new wave’ del cine francés que sigue recurriendo a los modelos de la ‘nouvelle vague’ para quedarse, a menudo, sólo en la superficie ‘chic-vintage’ del asunto, y de la que otro ejemplo, aún más estereotípico, sería Les chansons de amour. En cualquier caso, a la película de Donzelli hay que reconocerle una cierta valentía a la hora de afrontar un tema complicado y llevar su apuesta hasta las últimas consecuencias. Y es lo que tiene el tomar riesgos: unas veces uno acierta, otras sólo a medias.

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Valérie Donzelli, Jacques Demy

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