Festival Internacional Cinema D'Autor Barcelona
Clima artificial de primavera

Clima artificial de primavera

La Bella Varsovia, 66 páginas
8.0
Publicado el 10.05.12

El feliz sucedáneo

Verdades sorprendentemente obvias como que solo lo artificial es imperecedero estructuran ‘Clima artificial de primavera’, el primer poemario de Ignacio Vleming, cuya esencia encontramos ya en el poema que abre el libro, compuesto por dos largos versos: “En este invernadero solo se filtra un diez por ciento de luz solar, pero se dan tres floraciones a lo largo del año./ En esta primavera artificial, encerrada entre espejos invertidos y opacos, el tiempo es solamente un sucedáneo”.

No hay lugar al cinismo en el poemario de Ignacio Vleming, aunque sus escenarios invitarían con facilidad a ello: áreas de servicio en la carretera, karaokes, cruceros, flores de plástico. Hay algo más difícil: distancia cariñosa sobre lo que se advierte erróneo, o al menos abierto a la tristeza. Ignacio Vleming ama el artificio y el sucedáneo, reivindica su valor, pero luego vuelve a casa y teme si no nos estaremos equivocando al olvidar las flores naturales, la Viena real (no el pastiche), el campo y sus lombrices.

Como esos ambientes de temperatura ideal que inspiran ‘Clima artificial de primavera’, el autor consigue un tono uniforme a medida que avanzamos en el libro, forjando un auténtico poemario, no una simple reunión de versos. Pierde fuerza en los capítulos “Revoluciones” e “Invocaciones”, para remontar el vuelo (aunque haya versos fugaces que nos devuelvan el brillo: “Quisiera que las luces de la televisión me hicieran comestible, exvoto del progreso”) al final, ese “Llegará un nuevo siglo, pasarán meses y años, todo cambiará excepto la eterna primavera” que un lector despistado podría confundir con romanticismo, o incluso exotismo, pero que vuelve a ser una defensa del artificio que nos protege, aunque “La belleza poco tiene que ver con la verdad”.

Así como una buena novela dice la verdad mintiendo, el poema nos salva parapetándonos contra el vacío. Como el sueño de un arquitecto. Por algo el libro se abre con esa cita extraída de la ‘Memoria del Edificio Capitol de Madrid’, en la que los arquitectos citan, poéticos sin pretenderlo: “…por el que se consigue mantener el llamado clima artificial de primavera”.  

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Poesía, La Bella Varsovia

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