FIB 2016
Aire de Dylan

Aire de Dylan

Seix barral, 2012
8.5
Publicado el 05.04.12

Humor, perdición y poesía

“Algunos guionistas me miraban incluso con admiración, pues yo era en realidad lo que ellos querían ser en la vida: detectives privados.” Enrique Vila-Matas, 'Aire de Dylan'

En su última novela, 'Los enamoramientos', Javier Marías disecciona con frialdad y detalle los sentimientos en torno al romance, en una novela con poso de ensayo. Se sirve, eso sí, de una trama cercana a la crónica de sucesos. Durante el grueso de 'Los enamoramientos' planea un crimen que no se termina de probar. Abunda la sospecha, sobre todo en el pasaje más próximo a la intriga: cuando la “joven prudente”, narradora y espectadora –cuán doloroso resulta cómo Marías construye un castillo de amor del que ella no logra ser protagonista–, escucha tras una puerta la extraña conversación entre su amante y un hombre misterioso.

En 'Aire de Dylan', Vilnius, hijo de un famoso escritor, personaje obsesionado con el fracaso y joven parecido a Bob Dylan, también persigue un misterio: descubrir si la frase “cuando oscurece, todos necesitamos a alguien” de la película 'Tres camaradas' la escribió Francis Scott Fitzgerald. Vila-Matas maneja la intriga a la manera de Rivette: no se trata de resolver el misterio, sino de descubrir si tal misterio existe. Débora salda la investigación literata de Vilnius diciendo que esa frase no sólo no podía corresponder a Fitzgerald, sino que no es más que una línea sensiblera. Vila-Matas envuelve el relato de toques detectivescos y de humor, pero en el fondo ahonda en cuestiones de calado hondo: la escritura o la soledad a la que apela esa frase, tan ñoña como esencial, de autoría desconocida.

“Pienso que hay escritores que se preocupan por cambiar de temas y no repetirse y se atormentan por eso y hasta para cambiar están dispuestos a convertirse en camioneros cuando en realidad es todo más sencillo, basta ver mi caso: me ha sido suficiente con cambiar de barrio para encontrar otros temas.”

La sombra del marido asesinado de 'Los enamoramientos' se alarga a lo largo de toda la novela. En 'Aire de Dylan' sobrevuela constantemente la figura de Lancastre, el escritor de éxito, padre del joven obsesionado con el fracaso. El joven Dylan se cree poseído por el fantasma de su padre y como el Cary Grant de 'Con la muerte en los talones' (no lo escribo por cinefilia, sino porque 'Aire de Dylan' está plagada de referencias cinematográficas) poco a poco se va convirtiendo en el otro.

En 'I'm Not There', el director Todd Haynes creaba el mejor retrato posible de Bob Dylan: a través de distintos personajes. Según Haynes, Dylan era un niño negro, una mujer, un sinfín de rostros. Su música siempre ha sabido cambiar de piel, también su figura. En 'Aire de Dylan' las voces también van mudando: Vilnius cuenta su 'Teatro de realidad' en un congreso sobre el fracaso, el narrador (un escritor que bien podría ser el propio Vila-Matas) sigue los pasos de Vilnius y Débora, la antigua amante del padre del joven, irrumpe en la librería Bernat para exponer el 'Teatro de ratonera'. Distintas voces para componer un discurso. A la manera de Dylan.

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Bob Dylan, Todd Haynes, Enrique Vila-Matas

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