De Altamira a Fraggle Rock, bailando por toda la orilla
por David Saavedra
@davidsaavedra
Un EP homónimo del año pasado y un
split
con
Thelemáticos
–cuyo líder,
Sergio Pérez García
, es el productor de este trabajo- fueron las primeras, y sugestivas, referencias de este quinteto afincado en Barcelona, experto en temas ultracortos (minuto y pico de media) y en practicar un punkabilly desenfadado, primitivista y mongoloide. Hay en ellos cosas que pueden recordar a grupos de
K Records
, a clásicos de nuestro undergound como
Hello Cuca
o
Patrullero Mancuso
e incluso, por momentos, a
Dinamita Pa’ Los Pollos
. Especialmente reseñables, son de hecho, los continuos juegos de voces entre los miembros, diría que incluso el factor, por encima de la guitarras y percusiones troglodíticas, más definitorio del grupo. Sin cantar realmente bien ninguno de sus componentes, arriesgan con juegos vocales de estructura más compleja de lo que su música aparenta a primera vista, llegando a articular a capella y con el único acompañamiento de palmas su canción ‘Insoportable’.
Con ilustraciones de la belga Camille Lavaud, este 12” –de edición limitadísima a 500 vinilos y posibilidad de escucha en bandcamp cuenta con una portada para cada cara, como si en realidad se tratase de un disco doble conceptual. Precisamente ‘¡Qué éxito!’ y ‘¡Qué felicidad!’ son los temas que abren cada una, mostrando una inteligencia subversiva que aparece camuflada tras la apariencia de no decir nada: hay un cuestionamiento de estos dos aspectos, el éxito y la felicidad, como factores casi obligados para triunfar en la vida (y, de hecho, al googlear el título del álbum, la mayoría de las entradas llevan a libros de autoayuda). Lo mismo sucede en el final de la anteriormente citada ‘Insoportable’, cuando, tras enumerar un montón de razones por las que los protagonistas no tragan a una persona, acaban cantando “Eres enemigo de la democracia” como insulto definitivo.
La irreverencia también se deja notar en ‘Disfraz de cerdo’, ‘Lo único que quiero en esta vida es ser un mono’ y el comentario social en ‘Voy a pudrirme en el infierno’ y ‘La chica más guapa de Reus’, tema no cantado sino recitado. Pero lo que predomina sobre todo en el primer 12” de ¡Pelea! es la reivindicación del baile y el ritmo, omnipresentes a lo largo del mismo. Se observa, sobre todo, en ‘Tirando bombas sin parar de bailar’, ‘Click-clack’, ‘La cueva’ –reivindicación total del primitivismo- y la traca final, ‘Baila con ¡Pelea!’, una despedida que, con una voz de speaker como de barraca de feria, resume todo lo que hemos podido escuchar en el disco.
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