por Emilio Ruiz Mateo
@EmilioRuizMateo
Nada sabíamos de Joanna Hellgren hasta la publicación de 'Mi hermano nocturno', y desde ya ha pasado a formar parte de nuestra lista de dibujantes a los que merece la pena seguir la pista. En 'Mi hermano nocturno' se interna de lleno en los miedos infantiles, en la posibilidad de esquivar los traumas y en el daño que nos hacemos sin querer. El pequeño Jakob va a cumplir diez años, y no hay nada que le produzca más terror que esa fecha, porque fue ese día en el que su hermano murió, justo cuando cumplía diez años. Nueve meses después nació él… El trauma está servido, claro. Un padre que huye, una madre que intenta recuperar al hijo muerto. Desastre anunciado. La luz aparecerá en forma de amiga, Miranda, una niña con la que comparte clases de piano y que le ahorrará todas las sesiones de psicoanálisis que sin duda le esperaban…
Por lo que conocemos de Hellgren, gracias a haber buceado con gusto en lo que esta joven sueca regala en su
web (obra inédita incluida), sabemos que tiene una especial sensibilidad para la infancia, la ternura y lo siniestro, un delicioso trío. Sucede que a Hellgren le apasionan los libros, conoce bien el universo que puede encerrar una hoja en blanco, y eso se nota. Juega con la página, con la mezcla de texto e imagen, con los ritmos de lectura como solo un lector-escritor sabría hacer.
Olvídate del concepto viñeta en 'Mi hermano nocturno' (un recurso que, en cambio, sí ha utilizado en la que tal vez es su obra más popular en Francia, país en el que goza de especial atención, la trilogía Frances). Los miedos y deseos de Jakob no encajan bien en un recuadro, respiran mejor en el dibujo por momentos feísta de esta autora y en la fragilidad que da la página en blanco y el texto flotante. Sorprende el último trazo del libro, ese final feliz necesario y consecuente con la historia, que nos hace olvidar el terror que provocan algunas de las páginas en las que hemos acompañado a Jacob en sus noches… Sorprende y se agradece.
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