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Publicado el 11.04.13
por GRAF

El cómic esta viviendo un momento artístico extraordinario. Más allá de la creciente repercusión en los medios de comunicación, los autores están explorando vías nuevas, abordando temáticas inéditas y recuperando un espíritu de comunidad que se había diluido. La avalancha de novedades de calidad provenientes de editoriales establecidas produce un efecto de arrastre y es un acicate creativo para que muchos jóvenes traten de dar salida a sus inquietudes a través de narraciones dibujadas. Esto, unido al abaratamiento de los costes de producción ha propiciado que diversos colectivos y editoriales independientes emergentes aporten sus propias propuestas al panorama general del cómic en nuestro país, unas propuestas casi siempre caracterizadas por voces autorales claras, apuestas arriesgadas y conceptos innovadores. Como decían en 'Parque Jurásico', “la vida se abre paso”.

España ha sido tradicionalmente un país de grandes dibujantes, con la mala fortuna de que los años 90 supusieron un revés tan grande para la industria del cómic estatal que prácticamente que quedó reducida a la nada. El siglo XXI trajo consigo una resurrección del medio, lenta pero segura, y por fin nuestra producción de cómic vuelve a mirarse cara a cara con la de otros países de larga tradición. En septiembre de 2012 estuvimos en la Small Press Expo que se celebra en Bethesda, una reunión anual donde se dan cita autores, editoriales independientes y multitud de iniciativas do it yourself. La cantidad y la calidad de los trabajos allí expuestos, casi siempre fanzines con factura muy profesional, resultó inspiradora. No es, ni mucho menos el salón de cómic más importante de Estados Unidos, título que ostenta la San Diego Comic Con, un gargantuesco festival donde el cómic vendrá a representar un 50% del espacio y la atención mediática, habiendo derivado el otro 50% hacia las series de televisión, el cine, los juguetes y los videojuegos, muchas veces sin un punto de conexión claro con la historieta. Como meros aficionados, disfrutamos de ambos tipos de evento, pero a nivel artístico y conceptual es indudable que la energía, la ilusión, la creatividad y la sinceridad en la Small Press Expo superaban con creces a las de su hermano mayor.

A finales de enero de este mismo año visitamos el Festival de Angoulême, el salón de cómic europeo por excelencia. Allí, las editoriales independientes ocupan una inmensa carpa (Nuevo Mundo, la llaman) donde de nuevo es posible recuperar el sentido de la maravilla y la confianza plena en la creatividad. Pero incluso dedicando este inmenso espacio de forma oficial a lo que podemos llamar “cómic de autor”, de forma paralela se organizaba el F.O.FF On the Moon, un pequeño espacio al margen del festival oficial donde se podía encontrar todo aquello que no es fácil comprar en tiendas: fanzines, serigrafías apabullantes por su calidad y su desfachatez, pequeños objetos que reclaman su manipulación inmediata por parte del lector, experimentos nacidos de necesidades creativas incontrolables. Pero no todo lo bueno viene de fuera.

Entre la Small Press Expo y el off festival de Angoulême, en Madrid pudimos asistir a la primera edición del MEA (Maravilloso Encontronazo de Autoedición), cuyo nombre y acrónimo son explicativos por sí solos. En un pequeño espacio y completamente autogestionado, se estableció una dinámica de creatividad e intercambio excitante y muy inspiradora. Fanzines literarios conviviendo con libros de fotografía o ilustración y, sobre todo, muchos cómics. Autoeditados. Con sus creadores a pie de mesa, vendiendo sus creaciones y charlando sobre ellas con el público. El tipo de ambiente que estimula tanto al autor como a su audiencia, el tipo de interacción que ayuda a crecer a ambos y a plantearse nuevos retos.

Cada año tiene lugar una cita ineludible para cualquier autor o aficionado a los tebeos, el Saló Internacional del Còmic de Barcelona. Este abril celebra ya su edición número 31, y allí se discute sobre cómic, se admiran exposiciones, se compran tebeos y están representados los editores y los autores más importantes del país y parte del extranjero. Es una fiesta. Pero, obviamente, por mucho que quisiera, el Saló no puede albergar a todo el mundo. Ni existe el espacio físico, ni resultaría rentable económicamente el alquiler de un stand para mucha gente que autogestiona su trabajo. De esa necesidad y del ejemplo recibido en Bethesda, Angoulême y Madrid nace GRAF,un evento autogestionado en el que estos grafómanos irredentos que son la sal de la creación tebeística encuentren un espacio en el que sentirse cómodos y en el que se les preste la atención que se merecen. Autores, colectivos y pequeñas editoriales, gente que puede que publique tan solo una obra, o 5, o 15, en un año. Gente que puede que venda tan solo unos cientos de copias de esa obra a la que ha dedicado tanto esfuerzo, pero que tal vez pasado mañana venda miles. Gente que mima su trabajo, que imprime en él su personalidad y que trata de ofrecer al público algo diferente. De tú a tú. Esas serán las personas que encontrará el público al otro lado de las mesas si visita el GRAF el próximo 13 de abril y esas personas son el auténtico motor de evento.

Pero GRAF, además de un espacio de reunión, es un foro de debate. El encuentro de creadores independientes favorecerá su interacción y las colaboraciones, y las charlas programadas abordan distintos aspectos que preocupan e interesan tanto a esos participantes como al público general. En el GRAF, autores noveles y profesionales hablarán de autogestión, o de las líneas de conexión y cooperación dentro del cómic independiente que unen a España con otros países de su entorno. También somos conscientes de que el cómic no se crea en el vacío, y cada vez más se establecen intereses y modos comunes con otras disciplinas como el periodismo, el cine, la televisión y la literatura. Puntos de encuentro que van más allá de intereses espurios, que nacen de un concepto amplio de lo que es el arte y la comunicación. También de ello se hablará en GRAF. Y, como no, de la influencia y la penetración del cómic en la sociedad y la cultura popular, una relación que ha ido cambiando a lo largo de los años y cuyo estado actual merece un momento de reflexión.

No hay excusas para no pasar por GRAF y apoyar con tu visita la celebración de un segundo encuentro el año que viene. Encontrarás tebeos que no podrás encontrar en ningún otro sitio. Conocerás a autores que nunca han aparecido en el periódico. Escucharás charlas de alto nivel con ponentes poco habituales. El ambiente será la bomba. Hasta altas horas de la noche. Y hay bar.

 

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13 de abril. Centro de Arte Mutuo (Barcelona)

Agrupaciones y autores presentes en GRAF

Programación

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