FIB 2016
Mia Madre

Mia Madre

7.0
Publicado el 25.01.16

Más allá del auteur

Por momentos, el cine de Nanni Moretti parece imposible de pensar sin referirse a sus señas de auteur. En este sentido, es difícil escribir sobre Mia Madre, su última película, sin señalar que ésta recoge todas las constantes sobre las que pivota su obra: la reflexión sobre la política, el trabajo, la vida personal, el tinte autobiográfico… Todas ellas hiladas en esta ocasión con hábil precisión para construir un filme maduro y emotivo.

Mia Madre es la historia de Margherita, una directora de cine que debe enfrentarse a la enfermedad de su moribunda madre a la vez que está sumergida en el arduo rodaje de su última película. Un hecho que -y de aquí el tono autobiográfico- vivió el propio Moretti durante el montaje de su anterior trabajo, Habemus Papam (2011), y una cuestión –la del filme dentro del filme sumado a un acontecimiento vital y familiar importante- que también estaba presente en Abril (1998), ejercicio documental en el que Moretti vive la experiencia del nacimiento de su hijo mientras se autoimpone el deber político de rodar un documental sobre las elecciones italianas.

Un argumento que, además, en tanto drama de la ausencia de un ser querido, podría ser visto como un díptico casi perfecto con La habitación del hijo (2001). Si en la obra que lo laureó como uno de los directores más importantes del cine europeo contemporáneo, el quiebre y desolación del núcleo familiar por la abrupta desaparición del hijo era explorado a través de la continua rememoración por parte del padre del fatídico día del accidente, esta vez será el lento adiós de la madre lo que dará pie para trenzar en un mismo nivel los recuerdos, sueños y fantasías de Margherita.

Moretti vuelve a poner, de este modo, aspectos como la realidad, la ficción, los problemas del trabajo, los miedos y aspiraciones en convivencia igualitaria, saltando de uno a otro con la misma facilidad con la que oscila entre comedia y tragedia, otra de las grandes características de su obra.

Pero más allá de esta necesaria pero también más inmediata lectura “autoral”, lo verdaderamente destacable de Mia Madre es una lúcida reflexión contenida en los primeros minutos de metraje. Una reflexión que, por otro lado, vertebrará todo el filme, su puesta en escena, y que le permite ser una obra autónoma y susceptible a ser pensada no solo a la par de los trabajos precedentes de su director, sino también en relación a ese angustioso esfuerzo que se desprende del acercamiento a la realidad a través de las imágenes.

La película se inicia con planos de obreros de una fábrica manifestándose. Cuando la policía empieza a cargar contra ellos, los planos se cierran, se ven primeros planos de rostros, manos que golpean. Margherita pide que corten: es una escena de su película. No está de acuerdo en cómo fueron encuadrados estos planos. “Así, el público se siente dentro”, le dice el operador de cámara. “No quiero que estén dentro” contesta Margherita. Unos minutos después, ya en el hospital, en la habitación de su madre, primerísimos primeros planos nos enseñan los ojos de Marguerita, objetos de la madre sobre una mesa, su mano ajada. A partir de aquí, la película se compondrá a base de planos medios.

Frente a la experiencia de “estar dentro”, de recoger la emoción de la realidad, Moretti elige la distancia y la emotividad contenida. Reconoce el artificio, su incapacidad para interpretar aquello que tiene delante – más adelante, Margherita afirmará: “Todos piensan que puedo entender lo que sucede, interpretar la realidad, pero no entiendo nada”- y decide que el juego entre lo real y la ficción, el sueño y la vigilia, pasado y presente se nos presenten desde la lejanía. Un apunte que manifiesta una problemática de tremenda actualidad: ¿cómo miramos esas imágenes que evocan realidad? ¿cómo nos “adentramos” en ellas? Y mejor aún ¿cómo diferenciamos la imagen de la realidad que vivimos en un mundo en el que tanto una como la otra son puestas constantemente en crisis? Un interesante apunte que hace posible pensar el trabajo de Moretti más allá del cine de autor.

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