FIB 2016
Foxcatcher

Foxcatcher

Con Channing Tatum, Steve Carell, Mark Ruffalo
7.5
Publicado el 06.02.15

Varios luchadores jóvenes y musculosos se entrenan en un gimnasio cuando un hombre algo mayor y torpe, vestido con chándal azul, entra en escena. Lleva una pistola en su mano derecha, algo que no parece alterar demasiado a los atletas, que siguen calentando como si nada, tirados en el suelo. De pronto dispara al aire y, sin levantar apenas la voz y ante la –ahora sí– mirada atónita de los luchadores, dice: ‘Quedan sólo 387 días para la gran competición. Hagamos una buena sesión de entrenamiento, ¿de acuerdo?’. Es sólo una de las muchas escenas de ‘Foxcatcher’ que se quedan grabadas en las retinas y que explican, en apenas 20 segundos, cuáles son sus temas (locura, deporte, sacrificio, patriotismo) y de qué pasta está hecho el personaje central, un millonario caprichoso y sumamente inquietante llamado John Du Pont.

La nueva obra de Bennett Miller, director de ‘Capote’ y la también deportiva ‘Moneyball’, es una película soberbia y que deja poso (mal cuerpo en realidad), aunque también muy consciente de su propia perfección. Su extrañeza y turbiedad pueden recordar a ‘The Master’, de Paul Thomas Anderson (otro filme que narra de forma oblicua la relación entre dos personajes antagónicos), pero donde aquella era compleja casi por intuición y naturaleza aquí hay algo forzado, cierta frialdad que impide que su sucesión de escenas fluyan como deberían. Eso sí: no es en ningún momento una película plana ni aburrida a pesar de sus 134 minutos de metraje, y logra evitar muchos de los tópicos de las películas de luchadores y deportistas de élite (‘Invictus’, ‘The Fighter’, incluso ‘Rocky’) acudiendo a la sutileza, la elipsis y el fuera de campo allí donde un director mediocre o un guionista del montón caerían en la tentación del trazo grueso.

La fuerza de la película, y la razón que la historia que cuenta se quede unos días rondando el cuerpo del espectador, está en sus actores. Steve Carell se da la vuelta a si mismo varias veces y parece comprender perfectamente el personaje que interpreta: un loco alucinado y obsesivo, un niño grande acomplejado encerrado en el cuerpo de un luchador que ni tan siquiera lo es en realidad. De nuevo la palabra ‘complejidad’ viene a la mente para definir su impactante composición. Mark Ruffalo no necesita tanto: lo borda simplemente con cuatro gestos (esos andares, esas manos encogidas para adentro) demostrando una vez más el magnífico actor que es; y Channing Tatum, injustamente ninguneado en el reparto de premios y elogios que ha recibido la película, está glorioso sin que se le note el esfuerzo; su gesto facial simiesco y esa mirada extraviada del que no entiende nada de lo que ocurre a su alrededor definen toda la película.

 

Otros tags:
Bennett Miller

COMENTARIOS
Tu nota: ( opcional )  
   
 
Numerocero ©. 2011-2017