FIB 2016
Crumbs

Crumbs

9.0
Publicado el 29.01.15

Carrefour contra Hitler

En ‘Crumbs’, Miguel Llansó se ha convertido en un merodeador de las ruinas provocadas por la barbarie. Cuando uno husmea, se enfrenta y registra los escombros existe el riesgo de caer fascinado ante los vestigios de una civilización, de enamorarse de ese escenario de reliquias y convertirlo, así pues, en otro fetiche más; pero Llansó ha huido precisamente de tal discurso porque lo que pretende, o al menos eso interpreto, es realizar una crítica hilarante de lo que somos y de lo que nos sobrevendrá cuando estallé el gran cataclismo global.

La respuesta no es tan complicada como parece: nos sobrevivirán las espadas de plástico del Caballero Carrefour y los colgantes de las Tortugas Ninja, Michael Jordan será uno de los dioses a quien entreguemos nuestros rezos, Michael Jackson, el fetiche máximo, y la parafernalia nacionalsocialista (atención al guerrero hitleriano con orejas de ratón bañadas en purpurina verde), la representación del terror. No es la única película que ha fantaseado con los detritus monstruosos de nuestra historia en un futuro post-apocalíptico, pero el reciclaje de Llansó realiza un recorrido tan certero y alucinado que, claro, desconcierta y provoca la risa.

Pero ‘Crumbs’, por fortuna, ofrece mucho más que una radiografía de lo contemporáneo (que no es poco). De hecho, una explosión de ideas y en sus 68 minutos caben aventuras, la ciencia-ficción arenosa a lo ‘Mad Max’, delirios atávicos, romance, y una película que se deja engullir por el increíble paisaje etíope y, si hubiera que enmarcarla en un género, habría que hablar de ‘Crumbs’ como epopeya, como la historia de un hombre que lucha por  vencer sus miedos y por concluir una misión para salvar a su amada que le llevará a los confines del mundo conocido. Hacia qué marcos emocionales le conducen los derroteros que el destino tiene preparado al protagonista es otra de las grandes genialidades de la película, porque toda gesta, concluye Llansó, es también el proceso de un cambio personal profundo. Y ser espectadores del viaje del protagonista, Candy, interpretado por el etíope Daniel Tadasse y su cuerpo frágil y valiente, epítome, en última instancia, de lo humano, es una experiencia estratosférica. 

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