FIB 2016
Creed

Creed

7.5
Publicado el 28.01.16

A estas alturas quejarse de que Hollywood vive prácticamente de las secuelas y derivados resulta ridículo. En este sentido cabe buscarle el lado positivo a ello. El universo cinematográfico Marvel ha entregado productos más que dignos, la última  ‘Star Wars’ ha convencido casi unánime e incluso una saga como ‘Star Trek’ casi de nicho hasta hace poco, en unos años ha conseguido llegar a un público masivo. La séptima entrega de ‘Rocky’, ‘Creed’, es un poco de todo. Una secuela, pues de algún modo retoma ahí donde nuestro héroe se quedó en ‘Rocky Balboa’; también un spin-off porque el protagonista es otro, aunque tiene conexión con los anteriores filmes pese a que no aparezca; y, si se quiere, una suerte de reboot, porque se renueva el equipo y elenco casi por completo para revitalizar una legendaria serie que estaba en coma aparentemente irreversible.

Sylvester Stallone, seguramente con remordimientos de consciencia por ese mediocre cierre de la saga que iba a ser provisionalmente ‘Rocky V’, se decidió a dirigir él mismo su sexta entrega, mucho más convincente pero no brillante. Su redención definitiva llega con esta ‘Creed’, en la que decide tomar un paso al lado y ceder el testigo a los jóvenes talentos, en este caso a un Adonis Johnson Creed, el hijo ilegítimo del primer gran rival y posterior colega de Rocky Balboa, Apollo. Con  Ryan Coogler al mando - quien triunfó en Sundance 2013 gracias a su ópera prima, ‘Fruitvale Station’, y que aquí hace una perfecta transición del cine indie al de grandes presupuestos - el filme persigue los mismos objetivos que su predecesor, desempeñar un espléndido ejercicio de nostalgia, un homenaje a los numerosos grandes momentos que ha servido la saga pugilística, con muchos guiños para los fans, especialmente en el combate final, excelentemente rodado, un lúcido ejercicio de estilo tanto visual como sonoro. Aunque introduce nuevos conceptos y el sello de Coogler queda marcado en la cinta, el planteamiento y estructura son muy similares a los de la primera ‘Rocky’, para lo bueno y lo malo. Emparentarla con la otra legendaria saga antes citada, ‘Star Wars’, que en 2015 llegó también a su séptima entrega, es inevitable.

Pero más allá de ser un filme al servicio de los fans, que aquí indiscutiblemente quedarán saciados, también consigue lo que todo reboot pretende: introducir la saga a nuevas generaciones. Y ‘Creed’ lo tiene todo para gustar tanto a los que el boxeo les traiga sin cuidado como a los que no hayan visto jamás una película de ‘Rocky’. Es más, es muy probable que se compren el pack para ponerse al día. Y de esto tiene la culpa el equipo al completo. Coogler, también guionista, consigue escapar de la previsibilidad, siempre desde una posición de respeto hacia el material que maneja, y ofrece secuencias refrescantes y llenas de emoción. El protagonista, Michael B. Jordan, es otra de las sorpresas, y gracias a su convincente carisma, resulta inevitable quedarse atrapado con su historia y querer seguir todos sus pasos (en la película y en sus próximas continuaciones, claro). De hecho, chirría que no haya sido considerado para el Oscar y sí Eddie Redmayne otra vez por su insoportablemente histriónica interpretación en ‘La Chica Danesa’. No hay que olvidarse tampoco del compositor, Ludwig Göransson, que consciente de la importancia de la música en la saga, cuida hasta el más mínimo detalle la selección de canciones. Es fácil quedarse con esa ‘The Fire’ de The Roots y John Legend que suena cuando Creed llega a Filadelfia en busca de Rocky, pero también las aportaciones de Meek Mill, el enemigo público número uno de Drake, que por algo es uno de los grandes exponentes de la ciudad, y Tessa Thompson, la actriz que interpreta a la novia del protagonista, que hace de aspirante a estrella del R&B. Y, claro, por supuesto Sly, que ofrece un último servicio, una despedida a la altura del mito. Quizá porque en 2016 ya nadie esperaba nada de este viejo luchador, la película se recibe como una mayúscula sorpresa.

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