FIB 2016
Lars Von Trier

Intervención: Lars Von Trier

Publicado el 17.12.13
por Numerocero

MIGUEL ÁNGEL HERNÁNDEZ
Autor de 'Intento de Escapada'

 

Mi primer encuentro con von Trier fue ‘Dogville’. Había leído bastante sobre él, pero sus películas se me resistían. Hasta que ‘Dogville’ me cautivó. Salí del cine noqueado. Más allá de la forma y la reflexión sobre la trasparencia del escenario, la manera de tratar los conflictos humanos me resultó magistral. Después he visto todas las demás, y me sigo quedando con ‘Dogville’. La crudeza y la violencia de lo cotidiano, la frontera porosa entre el bien y el mal, o el modo en el que el espectador se identifica con las emociones de la protagonista e incluso con su venganza me llegaron a trastocar por completo.

Sus apariciones públicas y sus excentricidades me parecen una especie de pose de malditismo que no me interesa nada. Son modos de llamar la atención propios de una concepción del artista como genio romántico que creo que hemos superado hace ya mucho tiempo. Creo que la crudeza y la desnudez de las emociones, y la reflexión sobre los límites de lo socialmente aceptable –ideas centrales del cine de von Trier– están presentes de un modo u otro en todo lo que escribo. Quizá es más una influencia inconsciente que consciente, pero desde luego después de haber visto sus películas, uno ya no escribe igual.

 

PABLO HERNANDO
Director de 'Cabás'

 

La filmografía de Lars Von Trier se divide en trilogías y la que más me gusta es en la que se encuentra ahora, la Trilogía de la Depresión. Empezó con 'Anticristo'que es una de mis películas preferidas de todos los tiempos, y va a acabar con 'Nymphomaniac'. Tiene una visión de los seres humanos con la que estoy muy de acuerdo: nuestro comportamiento oscila entre la apatía cósmica y la entrega desesperada. La mayor parte del tiempo somos muñequitos absurdos haciendo aspavientos que de alguna manera sentimos muy importantes. Nos va la vida en este teatrillo. Sólo ocasionalmente nos damos cuenta de lo verdaderamente patéticos que somos. Cuando ocurre eso, nos sentamos a esperar a que un planeta nos pulverice. Y ese planeta no lo envía nadie, no es la voluntad de ningún, dios ni el destino implacable, es una casualidad sin importancia dentro de una Naturaleza caótica a la que le damos exactamente igual.

Además, por las entrevistas que he visto y leído, él me cae muy bien. La rueda de prensa en la que dijo lo de Hitler es un documento espectacular. Si quitas el final en el que el moderador da por terminada la ronda de preguntas, podría ser un segmento de 'Gente en sitios'. Cada frase le hunde un poco más en la catástrofe y se le ve consciente de lo que ocurre. Me parece un tío educado, sensible y muy inteligente.

 


FERNANDO ALFARO

 

Mi primer encuentro con Von Trier fue en una sala oscura, el principio de ‘Europa’. ‘And with the count of ten...’ con la voz de Max von Sydow. Te dejaba helado. Pero mayor impacto tuve con 'Rompiendo las olas', con su mezcla de drama y realidad. Como cuando te enteras de que aquella chica que conocías, que vivía y se pagaba la droga con lo que pedía en los trenes, se ha muerto. 'Rompiendo las olas' fue el principio de la violencia emotiva de Lars von Trier, cuando le tomó el pulso al romanticismo.

Me cuesta elegir una película. Me encanta ‘Dogville’ por razones obvias de profundidad y escenografía, y 'Bailando en la oscuridad' también te revienta emocionalmente. Pero, quizá por ser la última y estar más vivo el recuerdo de esa especie de tristeza estirada hasta lo insoportable, me quedo con ‘Melancholia’. Estoy deseando que estrenen ‘Nymphomaniac’, seguro que no tiene nada que ver con lo que todo el mundo espera. Von Trier es un gran manipulador de emociones, en el mejor sentido.

Si hablamos de aquellas declaraciones supuestamente antisemitas o filonazis en Cannes, me parece todo un despropósito. Ya explicó él mismo que fue una especie de chiste malo del que no supo salir, con la mala suerte de que le ocurrió en rueda de prensa. Joder, la gente se la coge con papel de fumar, tampoco es para que lo expulsaran. No es un diplomático, no esperamos de él corrección política. Quizá todo lo contrario. Aunque bueno, un poco bocazas de más sí que es, eso sí. Supongo que como cualquier otro acontecimiento, u obra o canción o lo que sea, que llegue a emocionarme. Esa es la conexión: la vía de las emociones. Siempre he pensado que las películas, o libros, o discos, que te conmueven son en cierto modo experiencias. O corroboran o subrayan tus propias experiencias vitales.



DAVID RUBÍN
Autor, junto a Santiago García, de 'Beowulf'


Tendría yo 18 o 19 años cuando vi que pasaban por la tele, a las tantas de la madrugada, ‘El elemento del crimen’ de Von Trier. Me habían hablado muy bien de ‘Rompiendo las olas’, pero aún no la había visto, y me pico la curiosidad, así que programé el video -eran tiempos de antes del dvd, bluray e internet- y gravé la película. Cuando la vi al día siguiente significó para mí todo un descubrimiento; esa mezcla de géneros, ese thriller-noir tan raro, de autor, la fotografía en ocres y la belleza de las imágenes me quedaron grabadas a fuego. A partir de ahí ya hice todo lo posible por redescubrir y estar al tanto de todo lo que hiciera este hombre.

Es difícil decidirse, ya que todos sus films me gustan muchísimo, así que diré dos: ‘Melancholia’, que para mí es un film mágico, poderoso en puesta en escena e interpretaciones, es como una especie de Tarkovsky pasado de vueltas y muy moderno. Además de que para mí es la mejor película de catástrofes -cósmicas e humanas- de la historia del cine. Y lo otro con lo que me quedo es con la serie de TV ‘The Kingdom’; que me parece una maravilla absoluta, un cóctel loco en dónde cabe el terror, el humor, la crítica, el suspense, el gore, el costumbrismo y lo fantástico y sobretodo la voz de su autor; Von Trier, y todo ello bien hilvanado, funcionando como un reloj suizo. Me sorprendió mucho en su momento cuando la vi, la considero el producto televisivo más valiente y personal que jamás se ha hecho, y es una serie que me gusta revisitar al menos cada dos años, toda una joya.

A mí me parece muy bien, alguien con su talento se puede permitir decir lo que le venga en gana, aunque sean boutades o chorradas a veces, lo admiro por ello, en esta sociedad tan light y de poliespán cutre en la que vivimos hace falta más gente que de vez en cuando pegue con el puño sobre la mesa y diga ‘¡¡AQUÍ ESTOY YO!!’. Aún recuerdo cuando vi un reportaje en el que salía un fragmento de una rueda de prensa en Cannes sobre ‘Antichrist’ en dónde un periodista le pedía a Von Trier que se justificara por haber hecho esta película; el tío respondió: ‘Soy el mejor director de cine vivo sobre la faz de la Tierra, no tengo que justificarme por nada’. Y tiene más razón que un santo loco; tanto en lo de que es el mejor como en que no tiene que justificarse por nada. ¡¡Un fierabrava, vamos!!

Lo he reconocido en diversas ocasiones, es uno de mis directores preferidos, sino el que más, y es normal que de un modo u otro su influencia termine colándose en mi trabajo, por ejemplo, tanto ‘El Héroe’, como, sobre todo, en ‘Beowulf’, considero que la sombra de Von Trier planea por ellas, no de un modo evidente, pero sí que está ahí.

 

DON THE TIGER
Autor de 'Varadero'


Mi primer encuentro con Von Trier fue con ‘Rompiendo las olas’. Recuerdo que el tipo me cayó bastante bien. Piedras arrojadizas, Leonard Cohen en la banda sonora, prostitución, marineros... El muy listo puso encima de la mesa una serie de cuestiones con gran capacidad para atraparme en aquella época.

No tengo claro cuál es mi película favorita de Von Trier, pero la cosa andaría entre ‘Rompiendo las olas’, ‘Los idiotas’ y ‘Bailar en la oscuridad’. La primera por el desarrollo dramático del asunto, la segunda por la faltada que supone y la última por el grado de testarudez que profesan tanto actriz principal como director. Pensándolo bien, las tres películas comparten los mismos rasgos, aunque Von Trier mete el dedo en la llaga en distintas direcciones. Otro tema que me admira –no sé si para bien o para mal- es el grado de humillación al que somete siempre a sus actrices. Demuestra un terror digno de estudio.

La figura pública de Von Trier me resulta bastante graciosa. Sus provocaciones me la traen al pairo, pero su imagen actual me parece ciertamente hilarante. Sobre todo porque cada vez que veo una foto suya se acerca más al cerdo que intenta ser. Lo que sí no acabo de entender es que alguien se tome a mal sus declaraciones. Dejémosle nadar en su propia mierda. Para mi gusto sus películas actuales, salvo contados detalles, demuestran una pérdida de papeles galopante, pero está claro que el hombre algún día hizo (y aún puede hacer) cosas con interés. Por internet corre una charla que el tipo tuvo con Paul Thomas Anderson (al que sí admiro de cabo a rabo) que me parece reveladora de cómo es Von Trier.

 

LUIS LÓPEZ CARRASCO
Director de 'El Futuro'

 

Revisar la filmografía de Lars von Trier es también revisarse a uno mismo, repensar y recordar las filias y fobias que poseía un adolescente cinéfilo en la década de los noventa. ¿Qué quedan de las convicciones personales con el paso del tiempo? Recordar la huella que dejó Von Trier en su momento y auscultar lo que queda ahora (que es más bien poco) le deja a uno con una sensación de insustancialidad y ligereza, de fantasmagoría e ingravidez. Hay que reconocerle a Von Trier su magisterio como gestor cultural y empresa de marketing. El movimiento Dogma es una operación publicitaria muy bien ejecutada. Consiguió etiquetar como ‘nueva’ a una corriente cinematográfica basada en los mismos principios que la Nouvelle Vague, cuarenta años más tarde y en vídeo, y todos picamos. Eso es colocar una marca país en condiciones. Él siempre me ha parecido divertido y socarrón. Un diablo bueno, juguetón. Parece dejarse la piel en una idea, una actriz, un movimiento cinematográfico..., para renegar de ello al poco tiempo y lanzarse a otra cosa. Von Trier al final era un comediante.

¿Qué hay, en todo caso, debajo de las imágenes de Von Trier? No lo sé. ¿Dónde está el común denominador en una filmografía tan oscilante y cambiante, envuelta en signos superfluos? Recuerdo mirar la estilización amanerada de 'El elemento del crimen' con distanciamiento y sospecha. Esas imágenes que yo no sabía si emparentar con Tarkovsky o con Jonathan Glazer debían embriagarme pero me dejaban frío. El ejercicio visual era apabullante, como redondearía en 'Europa', pero no había allí más que mucha pose, mucha afectación presuntuosa. Luego se quitaría la camiseta de fino esteta y se zambulliría en una mirada cruda, con vocación de diagnóstico moral sobre la cultura. 'Rompiendo las olas' y la pornografía de las emociones que acentuará hasta el enloquecimiento de la platea con 'Bailar en la oscuridad' y 'Dogville'. Recuerdo que las disfruté y las padecí a partes iguales. Pero como eminente generador de sensaciones (de efectos) que es Lars Von Trier, por suerte o por desgracia nunca he sentido el más mínimo interés por volver a ver ninguna de sus películas.

Me quedo con Thom Yorke/Peter Stormare y las vías del tren. En esa banda sonora es donde más he picado.  El film que más detesto de él es 'Los idiotas'. La película que se quiere más sencilla es la más pretenciosa de todas. De una moralina babosa insufrible.

 

PACO ALCÁZAR
Autor de 'Silvio José, destronado

 

La primera película de Lars Von Trier que vi fue ‘Rompiendo las olas’. Me pareció muy graciosa. Creo que mi favorita es ‘Dogville’. Aparte de gustarme visualmente, me parece una estupenda visión sobre la hijoputez, que es un tema que me interesa mucho. Él me resulta vagamente simpático porque tiene fama de ególatra y excesivo, cualidades que me parecen divertidas. Pero vamos, que me da un poco igual. 

 

JAVIER RUIZ CALDERA
Director de 'Tres bodas de más'

 

‘¿Vamos a ver la última de Lars Von Trier?’ Da igual como pronuncies el apellido, lo dices con seguridad, con aplomo, que es lo que importa. Y la respuesta siempre suele ser la misma: ‘Si, claro que sí’. Y yo tengo la esperanza de encontrarme con el Trier que me gusta, el exagerado, el divertido, el que experimenta formalmente, el artificioso, el hombre que domina los géneros y los reinterpreta. Cuando se da esta feliz circunstancia me quedo fascinado, me divierto, me deja hipnotizado, me emociono. Y si me encuentro al otro, al melodramático, al lastimero, al pretencioso, al de los personajes que parecen escritos para dar penica, entonces me aburro, porque me carga, me irrita. Al salir del cine preguntas ‘¿Qué te ha parecido la última de Lars Von Trier?’ Y esta vez lo pronuncias diferente, pero con la misma seguridad y aplomo, que es lo que importa. Y la percepción de tu acompañante puede ser totalmente opuesta a la tuya. ¿Hemos visto la misma película? Supongo que ahí radica la grandeza de este genio capaz de ser amado y odiado, incluso por la misma persona.

 

RODRIGO SOROGOYEN
Director de 'Stockholm'

 

La primera película que vi fue ‘Rompiendo las olas’. Recuerdo que la vi con mi padre y que a él le cabreo muchísimo ese final con las campanas doblando en el cielo. Pero a mí, con aproximadamente dieciocho años, me fascinó. Me fascinó el final pero no     más que el resto de la película. Una de las mayores historias de amor del cine. No creo que haya ningún otro personaje femenino que haya amado tanto a alguien a lo largo de cine. Bueno, por lo menos, yo lo viví así. Escribir y dirigir esa película debió ser un proceso enfermizo. Cuando alguien escribe y dirige desde la verdad se nota. Y se agradece, ya que ésa es, opino, la única forma de la que se debe escribir y dirigir. Si no lo vas a hacer desde la verdad, jugándote algo tuyo, no lo hagas.  A Lars Von Trie se le nota cuando lo ha hecho. Y de ahí ha salido lo mejor de su filmografía.

Su interés estilístico en renovarse y en ofrecer, no creo que al espectador, sino a él mismo una manera distinta  de contar las cosas también hace que se le considere uno de los (no creo que esté exagerando) diez directores más esperados a la hora de estrenar película. Espero con ansias Washington, la tercera parte de 'Dogville' y 'Manderlay' dos películas que me parecieron sumamente inteligentes y que además son un ajuste de cuentas, (contadas desde, si no la verdad, SU verdad) con el pueblo americano y todos sus ramificaciones en las que cabemos todos. Pero me quedo con la verdad  con la que ha contado alguna de las películas más influyentes del cine europeo actual. A ver cuánta verdad hay en 'Nymphomaniac'.


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