Manual de uso: Einstürzende Neubauten

Manual de uso: Einstürzende Neubauten

Publicado el 14.07.11
por César Estabiel
@estabiel
No hay autor impenetrable o carrera difícil de comprender. En "Manual de uso" te damos pistas imprescindibles para conocer a nombres de culto.

El reconocimiento

“Pues aquí uno que Einstürzende Neubauten ni le van ni le vienen, y al pasar por su concierto se quedó alucinado” , se leía en los foros. No era el único sorprendido. Si otras ediciones del Primavera Sound habían servido para que grupos pequeños al día siguiente triplicaran su caché, esta vez la noticia estuvo en colocar la radicalidad de antaño en el espectáculo de ahora. Porque Einstürzende Neubauten es una máquina vintage con una fuerza escénica incomparable a las nuevas. Tiene glamour y carácter: lo que pide el escenario. Y el peso de la experiencia, un background que se podrá manejar de mejor o peor manera, pero jamás simular. Durante treinta años, sus dudas y reinvenciones han terminado por constatar un hecho: pocos grupos aún existen que hayan andado un camino –el del caos y el ruido- y su contrario –el del control y la melodía- sin perder el respeto de la crítica. Treinta años que esconden las líneas de resistencia, las claves de la supervivencia y el porqué del gran triunfo en un festival masivo.

El punk

Berlín, 4 de septiembre de 1981. Seguimos de festivales: Die Genialer Dilletanten. Algunos sitúan aquí el kilómetro cero del punk berlinés. Si en Londres el movimiento se había agrupado en torno al mercadeo de ropa y complementos promovido por Malcolm McLaren, en la ciudad alemana el panorama urbano en progresivo abandono parecía una imagen adecuada para volcar algo más que una furia adolescente. Surge un sonido oscuro y agónico. Blixa Bargeld marca la diferencia juntándose con un tipo (N.U. Unruh) con mucha mano para reciclar la basura metálica. La decadencia de Berlín no era una cuestión estética. El trabajo escaseaba y el dinero huía a otras ciudades más prósperas. Los nuevos edificios construidos en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial a una velocidad endiablada marcaban un índice de crecimiento para la nación. Pero en la antigua capital la tendencia era la inversa. En vez de construir… ¿por qué no destruir? “Kollaps” (1981) es el sonido del apocalipsis urbano. La atonalidad que no llegó desde el arte.



La resistencia

Hubo un tiempo en que el ruido industrial y la amenaza de peligro llegaron a mezclar bien. El modus operandi del grupo reflejaba de manera violenta la resistencia a la planificación de la vida convencional. Vivían como si no hubiera un mañana. Metían ruido como si fuera el fin del mundo. Recuerdo una conversación telefónica que tuve con Alex Hacke –bajista en el grupo desde los quince- hace más de cinco años: “Neubauten fue mi educación, una brutal iniciación a la vida. Aprendí a contrarrestar todo lo convencional, e incluso los dogmas de la contracultura, antes incluso de haber follado”. Es curioso. Hacke (con el nombre de Alexander von Borsig y el tema “Hiroshima”) había sido single de la semana en NME en los mismos días que Blixa Bargeld empezaba a berrear. Pero aquello no tenía ni la mínima importancia.

 

La reinvención

Con “Halber Mensch” (1985) dieron con su groove –rítmico, metálico- y con “Haus der Luege” (1989) lo tenían dominado. La gira de 1986 fue un triunfo, pero en Japón se encontraron al público más entregado. Cuatro mil adolescentes bordeaban la histeria al descubrir que el rock existía en apariencias distintas a la inglesa o la yanqui. “Nos sentimos como Duran Duran o Spandau Ballet”. Aquellos nuevos románticos. Y de alguna manera lo eran, aún con estilos opuestos. Porque la lírica que empezaba a aflorar de los recitados de Blixa congeniaba con la nostalgia helada de unos Kraftwerk que, una década atrás, habían trasladado al lenguaje del pop la idea del gran romanticismo alemán. El grupo tecno-pop, desde Düsseldorf y su desarrollismo industrial. Einstürzende Neubauten, desde la debacle urbana de Berlín. Fue su punto de inflexión. El comienzo de un camino donde el caos deja su sitio a una construcción bien pensada y sostenida. Artísticamente, títulos clarísimos como “Silence Is Sexy” (2000) o “Perpetuum Mobile” (2004) marcaron la hoja de ruta. Pero fue al asumir el control de su obra –promoviendo nuevas formas de autogestión, como la financiación directa de los fans a cambio de material exclusivo- cuando Einstürzende Neubauten se sacudió el lastre de grupo mítico para poder dar incluso conferencias bajo el compromiso del artista moderno.

Otros tags:
Kraftwerk, Blixa Bargeld

Otros contenidos relacionados:

Hidrogenesse
16.05.12

Tu opinión, aquí

Sólo tienes que loguearte con una de las siguientes plataformas:

Dacebook
Twitter
Google
Yahoo
 
Numerocero ©. 2011-2014