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Manual de uso: Alice Munro

Manual de uso: Alice Munro

Publicado el 02.11.11
Lo que dicen por ahí sobre Alice Munro
por Elena Medel
@MedelElena

“Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”. Así despachó The Vancouver Sun la entonces incipiente carrera de Alice Munro (Ontario, 1931). Había cumplido el sueño de la Woolf: criaba a sus tres hijas y trabajaba en la librería familiar, pero a la hora de la siesta se encerraba en su habitación propia, y mutaba entre Chéjov y el realismo vecino (en Numerocero te hablamos de Cheever ). Décadas después, Munro suena y suena para el Nobel —o el Príncipe de Asturias de las Letras, que Cohen le birló— gracias a una obra nutrida de ingredientes de este mundo. Te la acercamos con palabras ajenas.


El descubrimiento de Alice Munro supuso para mí una conmoción. Es quien mejor escribe en América del Norte hoy día (Jonathan Franzen).

El próximo gran novelista americano desciende a la tierra, repasa a sus contemporáneos y se postra ante una humilde escritora de relatos. ¿Inaudito? En absoluto. La escritura de Munro cumple máximas: convierte en sencillo lo difícil, parte a ras de suelo para elevarse. Desarrolla sus textos breves igual que bombas de relojería, camuflando el peligro y programando el estallido, y su prosa atiende al detalle, suena a pura observación, se lee envidiando la pasión por contar, por crear unos personajes y una trama y narrar, y narrar, y narrar. No busquen experimentos, no anhelen piruetas: en Alice Munro late —nada más y nada menos— la verdadera literatura. ¿No se fían de Franzen? Despeja las dudas otra que tal baila, Margaret Atwood, quien asegura que “ Alice Munro es una de las mejores escritoras de ficción en inglés de nuestro tiempo ” .

A propósito: ‘Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio’ (RBA, 2007).


Alice Munro escribe relatos con la densidad —moral, emocional, a veces histórica— de las novelas de otros (Joyce Carol Oates).

Unos escogen un partido político, otros una causa social, y Alice Munro optó décadas atrás por un género literario: el cuento. Ella comprende la escritura de relatos como una militancia, y pese a algún coqueteo con la novela —su segundo libro es la novela ‘Las vidas de las mujeres’ , editado en 1971 y recién traducido aquí por Lumen— o ciertas historias cruzadas, su producción literaria se ciñe al texto breve. En ‘El progreso del amor’ , con el que titula una de sus obras, aborda la historia de varias vidas —las de una misma familia, partiendo de la hija y deshilando la madeja— en algo más de treinta páginas. Recurre a las elipsis, a lo que ella omite y a lo que sus personajes deciden callar: el silencio, el secreto, cuanto se oculta, ejercen como sólidos cimientos para sus relatos.

A propósito: ‘El progreso del amor’ (RBA, 2009).


Su naturalidad es tan perfecta, sus personajes parecen tan comunes, que no siempre se advierte a primera vista la magnitud de su talento (Antonio Muñoz Molina).

La editora Silvia Querini se refería con cariño a Munro describiéndola como una amable viejecita perdida allá en su pueblo, viviendo junto a los lagos con su esposo geólogo, jurando —añadimos nosotros: siempre que le preguntan por su jubilación, Munro contesta divertida— que cada libro que publica será el último. Sin embargo, la abuela de Ontario se aburre con lo propio (“me di cuenta de que ya no sirvo para una vida normal: he escrito tantos años que no sé hacer nada más”), y a cada nueva obra hornea un pastel con dosis ingentes de veneno, colmillos retorcidos y mala baba. Las relaciones idílicas, los paisajes inalterados… acaban enturbiándose, igual que ese vecino que certifica que no, que el asesino siempre saludaba. Otra aspiración de Virginia Woolf: la importancia de lo minúsculo. Ella, en ‘Un cuarto propio’ , se refería —por ejemplo— a la comida; Alice Munro escribe igual que Antonio López pinta.

A propósito: ‘La vista sobre Castle Rock’ (RBA, 2008).

 

Cada vez que se lee a Munro se aprende alguna cosa sobre la que no jamás había pensado antes (del acta del Premio Man Booker International).

Esa obsesión de Munro por escudriñar nuestra rutina, por sumergirse en lo extraordinario de las historias normales, nos revela cuánto de mágico prodigioso late en nuestro entorno. Sus personajes carecen de apellidos la mayoría de las veces —si lo especifica busca subrayar su pertenencia al mundo común, nada de simbolismos—, pero en alguna ocasión rompe la costumbre. En el cuento ‘Demasiada felicidad’ recuerda a la matemática y escritora Sofia Kovalevski, que luchó por no depender de nadie en la Rusia del siglo XIX y murió pronunciando esas palabras. No destripamos más, pero sí subrayamos la capacidad de Munro para toparse —y toparnos— con vidas que confundiríamos con las nuestras, y que terminamos envidiando o compadeciendo. Nada de moralejas, ojo: que cada uno, y Munro parece sacudirse la responsabilidad, extraiga sus conclusiones.

A propósito: ‘Demasiada felicidad’ (Lumen, 2010).


Una de mis escritoras contemporáneas favoritas (Pedro Almodóvar).

Un eslogan: España ama a Alice Munro. Bien editada y mejor leída por nuestros escritores —Ignacio Martínez de Pisón , Marcos Giralt Torrente , Soledad Puértolas o Elvira Lindo no esconden su fervor, y Javier Marías le concedió en 2005 su Premio Reino de Redonda—, el aura mediática de Munro cuenta con un excepcional aliado patrio: Pedro Almodóvar. La protagonista de ‘La piel que habito’ se entretiene leyendo ‘Escapada’; pero si buceamos en los textos y declaraciones de Almodóvar descubrimos algo más. “También he escrito este guion [‘Los abrazos rotos’]”, confesaba en su blog allá por marzo de 2008, “a la sombra de sendos libros de cuentos de Alice Munro, probablemente la mejor cuentista contemporánea. (…) Hay un relato de ‘Escapada’ que me encantaría llevar al cine”. El manchego confirmó este verano que mantiene su idea: quizá su nueva película se ruede en inglés, en Canadá y basada en una de las historias de esta dama de humilde cuna y alta imaginación.

A propósito: ‘Escapada’ (RBA)

Otros tags:
John Cheever, Jonathan Franzen, Margaret Atwood, Joyce Carol Oates, Antonio Muñoz Molina, Pedro Almodóvar

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