Error de casting: De reválidas

Error de casting: De reválidas

Publicado el 27.07.11
por Virginia Alfaro
Hasta las trayectorias más ilustres tienen resbalones. En "Error de casting" los recuperamos y los ponemos en contexto.
Es de sobra conocido que saber mantenerse es más complicado que llegar. Si no, que se lo digan a esos músicos, directores, novelistas que tuvieron (y tienen) que revalidarse con sus segundos trabajos autopresionados por un prometedor debut. En algunos casos, con ejemplos que me reservo, la misma presión crea el monstruo del impass que no acaba, del una vez y ya no más. Y después está el caso español, claro, en el que hacer una segunda película es casi más difícil que la primera por razones de precariedad industrial y estrechez mental y caradura de muchos productores. Se produce a la contra en el extranjero (un eufemismo libre de los E.E.U.U.) un caso impensable en la piel de toro: la consagración automática de un director tras una primera película. A finales de los 80 y en los 90 cubría este caso casi con totalidad el cine indie norteamericano y después, una vez que éste se convertía en superproducción (aunque siguiera llamándose independiente) e indigestión (por repetirse hasta la saciedad), tomaba el relevo a finales de la década el cine de una generación que reinventaba los géneros con una mirada refrescante: Vincenzo Natali y "Cube", Christopher Nolan y "Following", Darren Aronofsky y "Pi" ….

De esta hornada de cult-movies destacaron, además de las mencionadas, dos directores americanos y uno europeo que iniciaron sus carreras con un debut arrollador: Richard Kelly y su "Donnie Darko" (2001), Thomas Vinterberg y "Celebración" (1998) y John Cameron Mitchell y su inclasificable drama musical "Hedwig and the angry inch" (2001). Cult-movies de presupuestos reducidos, que no bajos. En el caso de "Celebración" era cuestión de imposición autoral pues el Dogma’95 así lo requería (qué brillante estrategia de marketing para una cinematografía que sigue colándonos productos del escaso calado de Susanne Bier). Las tres con un resultado apabullante: "Donnie Darko" se reestrenó en cines tras su rotundo paso por los Blockbusters de todo el mundo a la vez que se editaba en dvd un director’s cut, "Hedwig…" batió records de permanencia en salas en los cines europeos (cinco años se exhibió en una sala española) y "Celebración" se coló para sorpresa de todo el mundo en el Palmarés de la edición de Cannes de aquel año (1999).

Con este panorama, era cuestión de tiempo que los tres directores fueran seducidos y cayeran en la tentación a manos de LOS productores USA de turno quienes les convencieron de que ese guión que tenían por ahí escondido era LA idea y que LOS actores estaban deseando trabajar con ellos (sólo así entendemos la presencia de un Sean Penn totalmente perdido fuera y dentro de campo en "It’s all about love"). El resultado de estas negociaciones, tres megalómanos trabajos de tramas desbordadas:

"Southland Tales" (2006): planteado como un proyecto multimedia que englobaba desde cómic hasta videojuego, acompañados de una película de diez horas de duración (estrategia similiar a la de la también fallida "The Fountain", de su compañero de generación Darren Aronosfky). El segundo filme de Richard Kelly es un galimatías de tres horas de metraje, un juego pre y post apocalíptico (Así es cómo termina el mundo, El futuro es tal y como te lo imaginabas… son algunos de sus taglines) que ha hecho correr ríos de tinta: al igual que pasó con Donnie Darko, decenas de páginas en internet concentran foros de discusión sobre posibles teorías narrativas. Quizá podamos acotar su argumento brevemente: una estrella de cine de acción con amnesia, que quiere dirigir su propia película, conoce a una estrella del porno y juntos acabarán formando parte de una conspiración sociopolítica de un Estados Unidos al borde del abismo. El casting, entre lo fascinante y lo imposible: The Rock, Justin Timberlake, Sarah Michelle Gellar, Kevin Smith, Miranda Richardson…. Un film repleto de guiños y cameos que da una visión alucinada de las consecuencias de la hegemonía militar de los Estados Unidos. Kelly no deja género sin tocar en esta superproducción desde el thriller a la comedia (filtrados por un discurso metacinematográfico) y no se corta en suspender la narración con todo tipo de rupturas (un videoclip de The Killers si hace falta).



"It’s all about love" (2003): Fábula romántica extremadamente retorcida y de nuevo distópica sobre el fin del mundo a través de un matrimonio que se reencuenta en Nueva York. Joaquin Phoenix y Claire Danes, que repiten como pareja de química innegable, luchan por su amor y por sus vidas mientras huyen de aquellos que quieren clonar y matar a Danes, una famosa patinadora de éxito internacional. Mientras, en el resto del mundo, extraños sucesos avecinan el apocalipsis: países africanos que han perdido la gravedad, gente que muere en las ciudades víctimas de la falta de amor… Sean Penn narra, desde un avión de vuelo eterno, las aventuras de los enamorados y otorga al film cierta carga filosófica que más bien resulta impostada y en ocasiones ridícula.



"Shortbus" (2006): un grupo de neoyorkinos se reúnen en el Shortbus, antro de moda de la ciudad que nunca duerme, punto de encuentro y catalizador de los personajes y de su relación con el sexo. Todos pertenecientes a una sociedad desposeída de esperanza tras el atentado del 11-S. Una sexóloga que nunca ha llegado al orgasmo, una joven sadomaso de gran sensibilidad y corazón, un trío de gays depresivos y un tipo cuyo objetivo es practicarse una autofelación, son los protagonistas que conforman este fresco del underground neoyorkino. Una película cuyo único valor es el de observar la espontaneidad y entrega de los actores (no profesionales) en las escenas de sexo explícito pero en las que no encontramos mayor profundidad. ¿Habría diferencia en verles entregados al placer de comer, dormir o soñar?



Buenas, malas o pasables, las tres se posicionaron automáticamente como películas de culto, joyas para la cinefilia. Las tres, hijas de su tiempo, son atravesadas por un tema: la fragmentación personal-social devenida del espiritú post 11-S. Las dos primeras son una clara distopía de un mundo afectado por el terrorismo y por la falta de humanidad, en el caso de "Shortbus" la desintegración personal producto de la desesperanza derivará en lo sexual. Las tres fueron estrepitosos fracasos de taquilla, con estrenos comerciales irregulares y a la desesperada, maltratados por la crítica y ninguneados en los festivales: a Kelly le abuchearon duramente en Cannes (obligándole a remontar la película) y del resto nadie quiso saber nada.

Los tres directores han seguido trabajando con reciclajes más bien dispares: en el caso de Mitchell a través de un drama familiar "Rabbit Hole" (2010) que le ha situado en el Hollywood más serio; Vinterberg ha continuado con un ritmo mayor con resultados dignos y dispares: su último film, "Submarino" (2010), ataca de nuevo el retrato de una familia disfuncional pero sin el brillo de "Celebración"; y el más peocupante es Kelly tras decepcionarnos con esa adaptación trash involutaria, con un casting de nuevo dudoso, que fue "The Box" (2009). Mientras, quedamos a la espera de su misterioso nuevo proyecto "Corpus Christie", así sabremos si "Southland Tales" fue un fallo o si al contrario, fue "Donnie Darko" la que le salió de casualidad.

Otros tags:
Richard Kelly, John Cameron Mitchell, Thomas Vintenberg, Celebración, Hedwig and the Angry Inch, Southland Tales, Shortbus, It´s all about love, Donnie Darko

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