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Adictos al sexo

Adictos al sexo

9 obras de autores que no pueden dejar de pensar en ello

Publicado el 15.02.12
por Numerocero

De una manera u otra, todos pensamos en ello, y seguro que más a menudo de lo que muchos querrían reconocer. Los artistas también, claro, y normalmente tienen menos reparos a la hora de expresarlo. El estreno de ‘Shame’ este fin de semana nos ha llevado a recordar obras relacionadas, de una manera u otra, con una de las principales obsesiones (¿la única en definitiva?) del ser humano.

 

‘AMERICAN PSYCHO’, DE BRET EASTON ELLIS

 

Muchos leyeron el libro de Bret Easton Ellis, muchos más vieron la peli (seguro), pero a todos nos quedó una atracción-repulsión por Patrick Bateman, esa encarnación de los yuppies de los 90 que se preocupaba tanto de sus zapatos Prada como de la cara que ponía mientras realizaba “el acto”. O del brillo del filo de su hacha, puro diseño. La fama de Ellis no volvió a conocer cotas tan altas: deber ser que no es fácil evitar el aburrimiento cuando se trata de plasmar el vacío de nuestros días, ese que Bateman llenaba a golpe de sexo y lujo. Por cierto, hace meses se rumoreaba que Noble Jones (parte del equipo de dirección de ‘La red social’) preparaba su debut como director con una nueva adaptación de esta novela, pero nunca más se supo…

 

R. KELLY - ‘DOUBLE UP’ (Y CASI TODA SU DISCOGRAFÍA)

Soul, funk y R&B son géneros que podrían cubrir esta lista por si mismos, desde exhibiciones corporales nada sutiles (pongan cualquier cadena de vídeos) hasta maduras reflexiones sobre vivir el sexo de manera natural (Marvin Gaye y su ‘Let’s Get It On’). Hay, por tanto mucho donde elegir, pero pocos casos de músicos que hayan tocado el tema con tanta profusión y originalidad como R. Kelly. A los no aficionados al género Robert Sylvester Kelly puede parecerles una caricatura del cantante lúbrico (y en cierto modo lo es), pero también es autor de tremendas canciones con aroma a soul clásico admirado por gente como Will Oldham. Eso, y además alguien que no puede dejar de pensar en el sexo. En ‘Double Up’ hay varios ejemplos muy creativos de su obsesión, que le ha valido también algún problema con la justicia: ‘The Zoo’ fantasea con actos íntimos que producen sonidos de diversos animales (¡Canguros!); en ‘Sex Planet’ la analogía es espacial, con versos tan impagables como “Gonna get you so excited / once I taste your Milky Way”. Además, es el disco que contiene una de sus mejores canciones, ‘I’m a Flirt Remix’.

 

'EJÉRCITO ENEMIGO', DE ALBERTO OLMOS

 

En una de las novelas más comentadas del momento, especialmente por lo polémico de su autor, Alberto Olmos, cuyo blog Lector Mal-Herido (que, por cierto, está lleno de fotos que bien podrían ilustrar este artículo sobre adictos al sexo… con mujeres) ha provocado unas cuantas broncas y malestares en el mundillo literario patrio. En la novela, editada por Mondadori, se habla de falso compromiso político, de mentes biempensantes, del fracaso de la solidaridad y de muchas otras cosas, pero también de sexo. Mucho. De cibersexo, especialmente. Santiago, el narrador, trasunto del propio Olmos, como en la mayoría de sus novelas, no oculta su placer voyeur, tanto en lo que respecta a la intimidad de sus amigos como en las ciberrelaciones que establece. Las páginas en las que recrea una sesión de ChatRoulette (esa “ruleta rusa” de webcams, paraíso pajillero) o su recreación de una película porno amateur son algunos de los mejores momentos de la novela.

 

'CALIFORNICATION'

Casi un década le ha llevado a David Duchovny desembarazarse del crédulo agente del FBI, Fox Mulder, y eso que lo intentó una y otra vez casi siempre haciendo parodia de sí mismo ('Evolution', 'Zoolander'). Al final, Duchovny lo consiguió metiéndose en el papel de Hank Moody, un escritor adicto al sexo en pleno descenso a los infiernos. Moody se traslada con su mujer e hija de New York a Los Ángeles para ver cómo un estudio adapta y destroza su último best seller , 'Dios nos odia a todos'. Deprimido y desprovisto de las musas, Moody tomará el camino de la perdición durante el cual se convertirá en un adicto a todo: a las drogas, al alcohol, a las mujeres. 'Californication' está llena de frases groseras hasta ahora nunca oídas en la pequeña pantalla pero que parten de un guión fino y de un Duchovny inspirado, convirtiéndole así en un personaje más entrañable que odioso, semejante a un trasunto de Donald Draper moderno, sin careta, sin filtro y sin mesura, políticamente incorrecto. Contradictoriamente, como no podía ser de otra manera en Estados Unidos, esta serie tan grotesca la emite uno de los canales más conservadores del pais: la FOX. El morbo está asegurado cuando uno se inicia en 'Californication' al saber que, en 2008, corrió un rumor por los tabloides en el que Duchovny también había sido un adicto al sexo en su vida privada.

 

ARAB STRAP - ‘PHILOPHOBIA’ 

Con un nombre como el suyo, la banda de Aidan Moffat y Malcolm Middleton tenía que tener un lugar en esta lista. Cierto es que el sexo no es el tema principal de sus canciones, pero es una presencia constante como parte esencial de unas relaciones humanas que Moffat describe siempre de forma descarnada, sin ahorrarse detalles ni embellecer las miserias de cada día. Su segundo disco, ‘Philophobia’, es probablemente su trabajo con mayor número de referencias sexuales, desde la primera frase (“It was the biggest ever cock you'd ever seen / but you've no idea where that cock has been”) hasta el cierre de ‘The First Time You’re Unfaithful’. Aquí el sexo no es festivo ni eleva la autoestima del autor; al contrario, aparece mezclado entre el rencor y la culpabilidad de las relaciones que se entablan delante de una cerveza en un pub y acaban con una amarga sensación de arrepentimiento. Puro realismo sexual/social.

 

'SEXO, MENTIRAS Y CINTAS DE VÍDEO',  DE STEVEN SODERBERGH

Steven Soderbergh se presentó a la meca del cine con un golpe sobre la mesa. 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo', rodada en un mes y escrita en una semana, consiguió la Palma de Oro en 1989. Un logro nada fácil para un novel que abría una brecha por la que se colarían pronto otros como el mismísimo Tarantino. Como todo lo indie, la película recorría con delicadeza todas y cada una de las miserias humanas registradas por un cuarteto de treintañeros en plena crisis de identidad. Como motor de la trama, siempre presente, la obsesión por el sexo: John es un adicto al sexo; su mujer, Ann, reprimida es incapaz de sentir placer; Graham graba a chicas contando experiencias sexuales a cámara como forma de estudio y de perversión y Cinthia es el personaje activo, desinhibido atravesado por no menos tristeza. Soderbergh no sólo abre camino a los nuevos indies sino que instaura un nuevo tipo de diálogo desprejuiciado en torno al sexo que años después tan bien recogerían otros compañeros de generación como Kevin Smith ('Clerks'). 

  

PJ HARVEY - 'RID OF ME'

El mundo del rock todavía no se ha repuesto del impacto de ver a PJ Harvey en 1993 con una minifalda y un sujetador negro minúsculos mientras aullaba con rabia. En su segundo disco, la británica transpiraba sexualidad y agresividad, mostrando un aspecto del feminismo alejado de tópicos y mojigaterías. En ‘Rid of Me’, crónica de una relación tormentosa, hay referencias al deseo carnal e imágenes explícitas (“Lick my legs / I'm on fire / Lick my legs of desire” suena jadeante en el coro en el tema titular) mezcladas con frustración y deseo. La discutida producción de Steve Albini -para echar más leña al fuego, siempre se rumoreó sobre una relación tormentosa entre la Harvey y el líder de Shellac- no hizo más que destacar lo descarnado de unas canciones que pinchaban (y siguen pinchando) hasta el hueso.

 

'LA VIDA SEXUAL DE C.M.', DE CATHERINE MILLET

 

Que la directora de la revista de arte más importante de Francia (‘Art Press’) publicase una autobiografía en la que contaba su incansable vida sexual supuso un bombazo en el mundillo arty del país vecino allá por el 2001. En España lo publicó Anagrama, y el libro es un auténtico catálogo de coitos, cunninlingus, masturbaciones, orgías, sesiones de sadomaso light y demás posibilidades en los lugares más comunes y los más insospechados, incluyendo el Museo de Arte Moderno de París, lo que no deja de tener su gracia, al tratarse de una de las especialistas de arte más importantes de Francia. Al cabo de los años publicó ‘Celos’, en el que contaba el sufrimiento que le producían las infidelidades de su marido: resultó que no era todo tan fantásticamente libre y divertido…

 

'LOS SEXOADICTOS'DE JOHN WATERS

La última película de John Waters hasta la fecha es, sin duda, de las más guarras del director sin llegar, claro está, a los extremos de sus comienzos con la "Trilogía Basura" (que inaugurase 'Pink Flamingos') o de lo contrario, como no, jamás se hubiera estrenado en nuestro país. Un estreno flojo tanto en Estados Unidos como en España pero que recuperaba el espíritu trash de un director que se había reformulado en trabajos de corte más convencional ('Pecker', 'Cecil B. Demented') y todo sin perder nunca de vista la crítica mordaz a América, tema central de la carrera del de Baltimore. 'Los sexoadictos' crítica el excesivo puritanismo yanqui y nos cuenta la histeria colectiva de los habitantes de un pueblo que de la noche a la mañana se convierten en auténticos obsexos sexuales. A pesar de que la mofa a la doble moral de una nación pacata no dejará nunca de interesarnos, bien es cierto que la película de Waters no deja de ser otra cosa que una simple gamberrada más. 

 

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